COMENTARIO
Después de la batalla de Carquemís (605 a.C.), en la que fue derrotado el faraón Necó II, el poder de Babilonia se extiende por todo el Oriente Próximo. Nabucodonosor (604-562 a.C.) impuso tributo a los reinos de la región. El año 601 se dirigió hacia Egipto, pero fue rechazado por una fuerte resistencia. Probablemente es entonces cuando Yoyaquim, no haciendo caso a las advertencias de profeta Jeremías (cfr Jr 27,9-11), se rebeló contra Nabucodonosor y atrajo sobre sí los ataques a pequeña escala de los reinos vecinos favorables al poder babilonio (vv. 1-2). Pero para el autor sagrado no son las circunstancias políticas las que van a decretar la ruina de Judá, sino la voluntad del Señor que, debido a los pecados del pueblo, representados en los de Manasés, «no quiso perdonar» (v. 4). Con esta frase terrible queda expresado el significado de todo lo que va a suceder a Judá y Jerusalén.