COMENTARIO

 2 R 24,1-7 

Después de la batalla de Carquemís (605 a.C.), en la que fue derrotado el faraón Necó II, el poder de Babilonia se extiende por todo el Oriente Próximo. Nabucodonosor (604-562 a.C.) impuso tributo a los reinos de la región. El año 601 se dirigió hacia Egipto, pero fue rechazado por una fuerte resistencia. Probablemente es entonces cuando Yoyaquim, no haciendo caso a las advertencias de profeta Jeremías (cfr Jr 27,9-11), se rebeló contra Nabucodonosor y atrajo sobre sí los ataques a pequeña escala de los reinos vecinos favorables al poder babilonio (vv. 1-2). Pero para el autor sagrado no son las circunstancias políticas las que van a decretar la ruina de Judá, sino la voluntad del Señor que, debido a los pecados del pueblo, representados en los de Manasés, «no quiso perdonar» (v. 4). Con esta frase terrible queda expresado el significado de todo lo que va a suceder a Judá y Jerusalén.

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