COMENTARIO

 2 R 25,1-7 

Los sucesos durante aquel prolongado asedio a Jerusalén los conocemos con más detalle por los profetas Jeremías y Ezequiel, testigos de aquella tragedia (cfr Jr 39,1-10; 52; Ez 17,11-21). Las fechas exactas no pueden ser precisadas a pesar de los datos que ofrece 2 R. Lo más probable es que el asedio comenzase a principios del 588 y durase hasta el verano del 587. Entretanto el faraón Jofrá envió auxilios a Judá puesto que estaba de su parte (cfr Ez 17,15-18; Lm 4,17), por lo que el ejército de Babilonia en algún momento levantó el cerco para combatir a los egipcios (cfr Jr 37,5-11). Pero, vencidos éstos, el asedio continuó hasta que el hambre hizo huir a los soldados y al rey (vv. 6-7). Sedecías podía haber evitado aquel terrible castigo si hubiese hecho caso al profeta Jeremías que le aconsejaba entregarse a los babilonios (cfr Jr 38,14-28).

Volver a 2 R 25,1-7