COMENTARIO

 1 Cro 5,27-41 

La tribu de Leví recibe una atención especial, pues se le dedica más espacio que a ninguna otra (5,27-6,66) y se coloca la genealogía de sus clanes y familias en el centro de las demás.

Esta primera genealogía de Leví enumera a los sumos sacerdotes pertenecientes a la familia de Aarón y Eleazar (cfr Nm 26,59-60) y deja entrever la especial protección divina sobre ellos, al destacar algunos detalles importantes: es la única relacionada con el Templo de Salomón, de modo que su construcción divide la genealogía en dos etapas casi simétricas; realza, como hace la otra genealogía de Aarón recogida más adelante (6,36-38), la figura de Sadoc de quien tomaron nombre los sadoquitas —saduceos del Nuevo Testamento—, que ejercían el sacerdocio cuando se escribió este libro; y, sobre todo, subraya la continuidad del sacerdocio supremo desde Aarón hasta Yehosadac, deportado a Babilonia (v. 41) y padre de Josué, primer sumo sacerdote de la restauración a la vuelta del destierro (cfr Esd 3,2).

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