COMENTARIO

 1 Cro 11,1-3 

En este breve relato, paralelo a 2 S 5,1-3, afloran de nuevo los criterios de interpretación del reinado de David. En primer lugar no hay ningún dato de las divisiones entre el norte y el sur: acudieron a Hebrón «todos los israelitas», los de Judá —los que pronuncian las palabras: «Nosotros somos de tu misma carne…» (v. 1)— proclamaron a David rey en asamblea solemne (v. 2), los de Israel lo ungieron en un rito cultual (v. 3). La expresión «todo Israel», que aparece por vez primera en 9,1, vino a ser una fórmula fija (11,4.10) que refleja la unidad del pueblo.

Por otra parte, David es rey por designio divino, puesto que así «lo había dicho el Señor por medio de Samuel» (v. 3). Es doctrina repetida en el libro que Dios comunica su voluntad por medio de los profetas, de ahí que Samuel sea aquí considerado como profeta más que como juez o sacerdote.

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