COMENTARIO
En los preparativos del traslado del Arca intervienen los protagonistas de la vida del pueblo y del culto: en primer lugar el propio David que prepara el lugar del Arca (v. 1), convoca al pueblo (v. 3) y da las órdenes oportunas (vv. 4.11-12.16). En segundo lugar, los levitas, escogidos en exclusiva para llevar el Arca (vv. 2.12) y organizar el canto litúrgico (v. 19). En tercer lugar, los sacerdotes, particularmente los nombrados por David, Sadoc y Abiatar (cfr 2 S 8,17), que se santificaron junto con los levitas (vv. 11.14). Y finalmente el pueblo entero convocado en asamblea litúrgica.
La liturgia de la Iglesia recoge gran parte de este pasaje en la Misa de la Vigilia de la Asunción de la Virgen. Enseña de esta manera que María Santísima es la verdadera Arca de la Alianza, Templo de la definitiva Presencia de Dios sobre la tierra. Hablando de la Asunción de Santa María dice San Juan Damasceno en un significativo juego de palabras: «Hoy descansa en el Templo divino, no fabricado por mano alguna, la que fue también Templo del Señor» (In Assumptionem 2).