Conquista de Jerusalén

4Después David con todo Israel se encaminó contra Jerusalén, es decir, Jebús, pues los jebuseos eran los habitantes de aquella región. 5Pero éstos dijeron a David:

—No entrarás aquí.

Sin embargo, David conquistó la fortaleza de Sión, que es la Ciudad de David. 6Y dijo David:

—El primero que ataque al jebuseo, será jefe y príncipe.

El primero que subió fue Joab, hijo de Seruyá, y pasó a ser jefe. 7David se aposentó en la fortaleza, que por eso fue llamada Ciudad de David. 8Y fortificó el perímetro de la ciudad, desde el Miló y la circunvalación; Joab restauró el resto de la ciudad. 9David iba siendo más poderoso, y el Señor de los ejércitos estaba con él.

La valentía de David

10He aquí los jefes de los héroes de David, que durante su reinado se esforzaron con él y que le hicieron rey con todo Israel, conforme a la palabra del Señor acerca de Israel.

11Éstos son los héroes de David: Yasabam, hijo de Jacmoní, jefe de los Treinta, que blandió su lanza contra más de trescientos hombres y los mató de una sola vez. 12Después de él Eleazar, hijo de Dodó, el ajohita, que era uno de los Tres héroes. 13Éste estaba con David en Efes–Damim, donde los filisteos se habían congregado para la batalla. Había allí una parcela llena de cebada, y el pueblo estaba ya huyendo delante de los filisteos, 14pero él se apostó en medio de la parcela, la defendió y derrotó a los filisteos. El Señor obró allí una gran victoria. 15Una vez, los Tres de los Treinta bajaron a la peña al lado de David, al refugio de Adulam, cuando los filisteos se hallaban acampados en el valle de los Refaím. 16David estaba en la cueva, mientras que una banda de filisteos se apostaba en Belén; 17entonces David manifestó este deseo:

—¡Quién me diera de beber agua del pozo de Belén, que está junto a la puerta!

18Los Tres héroes se abrieron paso a través del campo filisteo, sacaron agua del pozo que hay junto a la puerta de Belén y se la llevaron a David. Él no quiso beberla, sino que la derramó ante el Señor 19diciendo:

—Lejos de mí, Dios mío, hacer tal cosa. Sería como beber la sangre de estos hombres que han arriesgado sus vidas, pues la han traído con peligro de su vida.

Y no quiso beberla. Estas hazañas las hicieron estos Tres.

20Abisay, hermano de Joab, era el primero de los Treinta. Él es quien blandió la lanza contra trescientos hombres, los mató y adquirió fama entre los Treinta. 21Fue doblemente glorioso entre los Treinta y el primero de todos; pero no alcanzó la gloria de los Tres primeros.

22Después venía Benaías, hijo de Yehoyadá, oriundo de Causeel, hombre valeroso y célebre por sus hazañas, que mató a los dos hijos de Ariel de Moab y, en un día de nieve, bajó a una cisterna y mató allí a un león. 23Mató también a un egipcio que tenía cinco codos de estatura: éste tenía una lanza en su mano, como el madero de un tejedor, pero Benaías se acercó a él con un bastón, le arrancó de su mano la lanza y con ella lo mató. 24Con estas hazañas Benaías, hijo de Yehoyadá, adquirió fama junto a los Tres héroes. 25Fue el más glorioso de los treinta, pero no alcanzó la gloria de los Tres primeros. David lo puso al frente de su consejo.

26Éstos son los héroes: Asael, hermano de Joab; Eljanán, hijo de Dodó, el de Belén; 27Samot, el jarodita; Jéles, el peleteo; 28Irá, hijo de Iqués, de Tecoa; Abiézer, de Anatot; 29Sibecay, el jusatita; Ilay, el ajohita; 30Maray, el natufita; Jéled, hijo de Baaná, el natufita; 31Itay, hijo de Ribay, de Guibeá, benjaminita; Benaías, el piratonita; 32Juray, de Najale–Gaas; Abiel, el arbatita; 33Azmávet, de Bajurim; Eliajbá, el saalbonita; 34Bené–Hasem, el guizonita; Jonatán, hijo de Sagué, el hararita; 35Ajiam, hijo de Sacar, el hararita; Elifal, hijo de Ur; 36Jéfer, el mequeratita; Ajías, el pelonita; 37Jesray, de Carmel; Naaray, hijo de Ezbay; 38Joel, hermano de Natán; Mibjar, el agareno; 39Sélec, el amonita; Najray de Beerot, escudero de Joab, hijo de Seruyá; 40Irá, el yitreo; Guerab, el yitreo; 41Urías, el hitita; Zabad, hijo de Ajlay; 42Adiná, hijo de Sizá, el rubenita, jefe de los rubenitas, y jefe de otros treinta; 43Janán, hijo de Maacá; Josafat, el mitanita; 44Uzías, el astarotita: Samá y Yeiel, hijos de Jotam, de Aroer; 45Yediael, hijo de Simrí; Yojá, su hermano, el tisita. 46Eliel, el majavita; Yeribay y Yosavías, hijos de Elnaam; Yitmá, el moabita; 47Eliel, Obed y Yaasiel, de Sobá.

Primeros partidarios de David

121 Cro1Éstos son los que vinieron hasta David, a Siquelag, cuando estaba retenido huyendo de la presencia de Saúl, hijo de Quis. Éstos eran los valientes que le ayudaron en la guerra. 2Manejaban el arco y sabían lanzar piedras y flechas con la derecha y con la izquierda. Eran parientes de Saúl, de la tribu de Benjamín: 3Ajiézer, el jefe, y Joás, hijos de Semaá de Guibeá; Yeziel y Pélet, hijos de Azmávet; Beracá y Jehú, de Anatot; 4Yismaías, el gabaonita, valeroso entre los Treinta y jefe de los mismos; 5Jeremías, Yajaziel, Yojanán, Yozabad, el de Guederot; 6Eluzay, Yerimot, Bealías, Semarías y Sefatías, el jaraupita; 7Elcaná, Yisías, Azarel, Yoézer, Yasabam, todos ellos de Coré; 8Yoelá y Zebadías, hijos de Yerojam, de Guedor.

9Hubo también algunos de Gad que se pasaron a David en el refugio del desierto; eran soldados valientes, hombres de guerra, preparados para el combate, diestros con el escudo y la lanza. Su aspecto era como el de un león, y eran ligeros como una gacela salvaje. 10Su jefe era Ézer; Obadías, el segundo; Eliab, el tercero; 11Mismaná, el cuarto; Yirmeyá, el quinto; 12Atay, el sexto; Eliel, el séptimo; 13Yojanán, el octavo; Elzabad, el noveno; 14Jeremías, el décimo; Macbanay, el undécimo. 15Estos hijos de Gad eran jefes del ejército; el que menos mandaba cien, y el que más, mil. 16Éstos fueron los que atravesaron el Jordán en el mes primero, cuando se desborda por todas sus riberas, y pusieron en fuga a todos los habitantes de los valles, de oriente y de occidente.

17Algunos de Benjamín y de Judá vinieron también al refugio donde estaba David. 18Éste se presentó delante de ellos y les dijo:

—Si vienen en son de paz para ayudarme, mi corazón irá a una con ustedes; pero si es para traicionarme y favorecer así a mis enemigos, sin que haya en mis manos ningún mal, ¡que lo vea el Dios de nuestros padres y lo castigue!

19Entonces el espíritu invadió a Amasay, jefe de los Treinta, y exclamó:

— ¡Tuyos somos, David!

¡Contigo estaremos, hijo de Jesé!

¡La paz, la paz sea contigo!

¡Y sea la paz con los que te ayuden,

puesto que tu Dios te ayuda a ti!

David los recibió y los puso entre los jefes de las tropas de choque.

20También algunos de Manasés se pasaron a David, cuando éste iba con los filisteos a la guerra contra Saúl. Pero él no llegó a ayudarlos, porque los príncipes de los filisteos decidieron en consejo rechazarlo, diciendo:

—Se pasará a Saúl, su señor, con nuestras cabezas como botín.

21Cuando regresó a Siquelag, se pasaron a él algunos de los hijos de Manasés: Adnaj, Yozabad, Yediael, Miguel, Yozabad, Elihú y Siletay, jefes de mil en la tribu de Manasés. 22Éstos ayudaron a David en algunas incursiones, pues todos eran hombres valientes y llegaron a ser jefes en el ejército. 23Cada día acudía gente a David para ayudarle, hasta que el campamento llegó a ser tan numeroso como un campamento divino.

El ejército de David que lo proclamó rey

24Éste es el número de los guerreros preparados para la guerra que vinieron hasta David, a Hebrón, para entregarle el reino de Saúl, conforme a la orden del Señor: 25De los hijos de Judá, armados de escudo y lanza, seis mil ochocientos equipados para la guerra. 26De los hijos de Simeón, hombres valerosos para la guerra, siete mil cien. 27De los hijos de Leví, cuatro mil seiscientos. 28Yehoyadá, príncipe de los hijos de Aarón, con otros tres mil setecientos. 29Sadoc, joven y valeroso, con veintidós jefes de su clan. 30De los hijos de Benjamín, hermano de Saúl, tres mil. Hasta entonces la mayor parte habían permanecido fieles a la casa de Saúl. 31De los hijos de Efraím, veinte mil ochocientos hombres valientes, de gran renombre en sus clanes. 32De la media tribu de Manasés, dieciocho mil, nominalmente designados para proclamar rey a David. 33De los hijos de Isacar, expertos en discernir las oportunidades y en saber lo que Israel debía hacer, doscientos jefes, y todos sus hermanos bajo sus órdenes. 34De Zabulón, cincuenta mil aptos para salir al combate, preparados para la batalla, equipados de todas las armas de guerra, dispuestos a luchar sin engaño. 35De Neftalí, mil jefes, y con ellos treinta y siete mil hombres con escudo y lanza. 36De Dan, preparados para la batalla, veintiocho mil seiscientos. 37De Aser, aptos para salir al combate y preparados para la batalla, cuarenta mil. 38Y de Transjordania, de Rubén, de Gad y de la media tribu de Manasés, equipados de todos los pertrechos de guerra, ciento veinte mil.

39Todos estos guerreros, formados en orden de batalla, vinieron a Hebrón con toda lealtad para proclamar a David rey sobre todo Israel; también los demás israelitas estaban de acuerdo en hacer rey a David. 40Permanecieron allí con David tres días comiendo y bebiendo lo que sus hermanos les proveían. 41Más aún, los que estaban cerca y hasta de Isacar, Zabulón y Neftalí traían víveres en sus asnos, camellos, mulos y bueyes; provisiones de harina, tortas de higos y pasas, vino, aceite, ganado mayor y menor en abundancia; pues la alegría reinaba en Israel.

Traslado del Arca

131 Cro1David se dejó aconsejar de los jefes de mil y de cien, y de todos los principales del pueblo, 2y luego dijo a toda la asamblea de Israel:

Si les parece bien, y si el Señor, nuestro Dios, lo aprueba, mandaremos mensajeros a nuestros hermanos de todos los territorios de Israel, así como a los sacerdotes y levitas que viven en sus ciudades y campos, para que se reúnan con nosotros. 3Y traeremos aquí el arca de nuestro Dios, ya que no nos hemos preocupado de ella desde los tiempos de Saúl.

4Toda la asamblea aprobó esta decisión, pues le pareció bien a todo el pueblo. 5Entonces David convocó en asamblea a todo Israel, desde el torrente de Egipto hasta el paso de Jamat, para trasladar el arca de Dios desde Quiriat–Yearim. 6Se levantó David y se dirigió con todo Israel hacia Baalá, a Quiriat–Yearim, que está en Judá, para traer desde allí el arca de Dios, que lleva el nombre del Señor que se sienta sobre los querubines. 7Cargaron el arca de Dios sobre una carreta nueva y la sacaron de la casa de Abinadab. Uzá y Ajió conducían la carreta. 8David y todo Israel iban bailando delante del Señor con todo su entusiasmo, cantando con cítaras y arpas, con panderos, con címbalos y trompetas.

9Al llegar a la era de Quidón, Uzá extendió su mano hacia el arca de Dios para sujetarla porque los bueyes parecían volcarla. 10Pero la ira del Señor se encendió contra Uzá, le hirió por haber extendido su mano sobre el arca, y murió allí mismo delante de Dios. 11David se entristeció porque el Señor había herido de muerte a Uzá, y así aquel lugar se llamó Peres–Uzá hasta hoy. 12Aquel día David temió a Dios y se dijo: «¿Cómo voy a llevar a mi casa el arca de Dios?».

13Y no llevó el arca del Señor a su casa, a la ciudad de David, sino que la hizo llevar a casa de Obededom, de Gat. 14El arca de Dios permaneció en casa de Obededom de Gat durante tres meses, y bendijo el Señor a Obededom y todo cuanto tenía.

David en Jerusalén

141 Cro1Jiram, rey de Tiro, envió mensajeros a David junto con madera de cedro, carpinteros y constructores para edificarle un palacio. 2David reconoció que el Señor le había confirmado como rey sobre Israel, porque había engrandecido su reino por razón de su pueblo Israel.

3David tomó más esposas en Jerusalén y engendró más hijos e hijas. 4Éstos son los nombres de los hijos que le nacieron en Jerusalén: Samúa, Sobab, Natán y Salomón; 5Yibjar, Elisúa y Elpélet; 6Nogáh, Néfeg y Yafía, 7Elisamá, Baalyadá y Elifélet.

8Cuando los filisteos oyeron que habían ungido a David como rey sobre Israel, subieron todos para atacarlo. Al enterarse David salió a su encuentro. 9Los filisteos llegaron y se desplegaron por el valle de los Refaím. 10David entonces consultó a Dios:

—¿Debo subir contra los filisteos? ¿Los vas a entregar en mis manos?

El Señor le respondió:

—Sube, que con seguridad voy a entregarlos en tus manos.

11Subieron los filisteos a Baal–Perasim, y David los derrotó y dijo:

—El Señor se ha servido de mí para dividir a mis enemigos como se dividen las aguas.

Por eso a este lugar se le llama Baal–Perasim. 12Los filisteos abandonaron allí a sus ídolos, que fueron quemados por orden de David.

13Otra vez salieron los filisteos y se desplegaron por el valle de Refidim. 14David consultó al Señor que le dijo:

—No subas de frente. Mejor da un rodeo por detrás y cae sobre ellos desde las moreras. 15Cuando oigas ruidos de pasos en las copas de las moreras, sal a la batalla porque Dios irá delante de ti para derrotar al ejército de los filisteos.

16David hizo lo que le había mandado Dios y derrotó a los filisteos desde Gabaón hasta Guézer. 17La fama de David se extendió por todos los territorios, y el Señor hizo que le temieran todas las naciones.

Entronización del Arca en Jerusalén

151 Cro1David se construyó casas en la ciudad de David, preparó un lugar para el arca de Dios y le levantó una tienda. 2Entonces dijo David:

—Solamente los levitas podrán llevar el arca de Dios, pues el Señor los ha escogido para llevar el arca del Señor y para estar a su servicio para siempre.

3Convocó David en asamblea a todo Israel en Jerusalén para subir el arca del Señor al lugar que le había preparado. 4Reunió también a los hijos de Aarón y a los levitas. 5De los hijos de Quehat: a Uriel, el jefe, y a sus hermanos, ciento veinte; 6de los hijos de Merarí: a Asaías, el jefe, y a sus hermanos, doscientos veinte; 7de los hijos de Guersón: a Joel, el jefe, y a sus hermanos, ciento treinta; 8de los hijos de Elisafán: a Semaías, el jefe, y a sus hermanos, doscientos; 9de los hijos de Hebrón: a Eliel, el jefe, y a sus hermanos, ochenta; 10de los hijos de Uziel: a Aminadab, el jefe, y a sus hermanos, ciento doce. 11También llamó David a los sacerdotes Sadoc y Abiatar, y a los levitas Uriel, Asaías, Joel, Semaías, Eliel y Aminadab, 12y les dijo:

—Ustedes son los cabezas de familia de los levitas. Santifíquense ustedes y sus hermanos y suban el arca del Señor, Dios de Israel, al lugar que le he preparado; 13pues la vez primera no estaban ustedes y el Señor, nuestro Dios, nos dividió como castigo, porque no le consultamos según lo prescrito.

14Se santificaron, pues, los sacerdotes y los levitas, para subir el arca del Señor, Dios de Israel. 15Y los levitas trasladaron el arca de Dios poniendo los varales sobre sus hombros, como lo había ordenado Moisés, según la palabra del Señor.

16David dijo a los jefes de los levitas que dispusieran a sus hermanos los cantores, con instrumentos musicales, arpas, cítaras y címbalos, para que los hiciesen resonar con fuerza en señal de júbilo. 17Los levitas designaron a Hemán, hijo de Joel; y de sus hermanos, a Asaf, hijo de Berequías; y a uno de los hijos de Merarí, hermanos suyos, a Etán, hijo de Cusaías. 18Y con ellos, en segundo puesto, a sus hermanos Zacarías, hijo de Yaaziel, Semiramot, Yejiel, Uní, Eliab, Benaías, Maasías, Matatías, Eliflehu, Micneías, Obededom y Yeiel, porteros.

19Los cantores Hemán, Asaf y Etán hacían resonar címbalos de bronce. 20Zacarías, Yaaziel, Semiramot, Yejiel, Uní, Eliab, Maasías y Benaías tenían arpas de tonos altos. 21Matatías, Eliflehu, Micneías, Obededom, Yeiel y Azazías tenían cítaras de octava, para dar el tono. 22Quenanías, jefe de los levitas encargados del transporte, dirigía el traslado, porque era experto. 23Berequías y Elcaná eran porteros del arca. 24Sebanías, Josafat, Natanael, Amasay, Zacarías, Benaías y Eliézer, sacerdotes, hacían sonar las trompetas delante del arca de Dios. Obededom y Yejiyá eran porteros del arca.

25Así pues, David, los ancianos de Israel y los jefes de mil acompañaron con alegría al arca de la alianza del Señor desde la casa de Obededom. 26Y como Dios asistía a los levitas portadores del arca de la alianza del Señor, sacrificaron siete becerros y siete carneros. 27David iba revestido de un manto de lino fino, como todos los levitas, que portaban el arca, los cantores y Quenanías, el jefe que dirigía el traslado. David vestía además un efod de lino. 28Todo Israel acompañaba el arca de la alianza del Señor entre aclamaciones y al son de cuernos, trompetas y címbalos, y haciendo sonar las arpas y las cítaras. 29Cuando el arca de la alianza del Señor estaba entrando en la ciudad de David, Mical, hija de Saúl, estaba mirando por una ventana y vio al rey David saltando y danzando, y lo despreció en su corazón.

El Arca dentro de la Tienda

161 Cro1Así pues, introdujeron el arca de Dios y la colocaron en medio de la tienda que David había hecho levantar; y ofrecieron ante Dios holocaustos y sacrificios de comunión. 2Cuando terminó de ofrecer los holocaustos y los sacrificios de comunión, David bendijo al pueblo en nombre del Señor, 3y repartió a todo el pueblo de Israel, hombres y mujeres, a cada uno una torta de pan, un pastel de dátiles y un pastel de pasas.

4David designó los levitas que habían de hacer el servicio delante del arca del Señor, para celebrar, dar gracias y alabar al Señor, Dios de Israel. 5Asaf era el jefe; Zacarías era el segundo; luego Uziel, Semiramot, Yejiel, Matatías, Eliab, Benaías, Obededom y Yeiel, con arpas y cítaras. Asaf hacía sonar los címbalos. 6Los sacerdotes Benaías y Yajaziel hacían sonar sin interrupción las trompetas delante del arca de la alianza de Dios. 7Aquel día David encargó por primera vez a Asaf y a sus hermanos este canto de alabanza al Señor:

8—Alaben al Señor, aclamen su nombre,

anuncien a los pueblos sus hazañas.

9Cántenle, entónenle salmos,

proclamen todas sus maravillas.

10Gloríense en su nombre santo;

que se alegre el corazón

de los que buscan al Señor.

11Apelen al Señor y a su poder,

busquen su rostro de continuo.

12Recuerden las maravillas que ha hecho,

sus prodigios, las sentencias de su boca.

13¡Estirpe de Israel, su siervo,

hijos de Jacob, su elegido!

14Él es el Señor, nuestro Dios;

sus juicios alcanzan a toda la tierra.

15Recuerden eternamente su alianza,

la palabra mandada por mil generaciones,

16la alianza sellada con Abrahán;

el juramento hecho a Isaac,

17confirmado a Jacob como ley,

a Israel, como alianza eterna,

18diciendo: «Te daré la tierra de Canaán,

será el lote de tu herencia».

19Cuando ustedes eran tan sólo un puñado,

unos pocos y extranjeros en Canaán,

20cuando erraban de pueblo en pueblo,

de un reino a otra nación,

21a nadie permitió oprimirlos,

y por su causa castigó a reyes.

22«¡No toquen a mis ungidos,

no hagan daño a mis profetas!».

23Canten al Señor, tierra entera.

pregonen, día tras día, su salvación.

24Cuenten a las naciones su gloria,

sus maravillas a todos los pueblos.

25Porque el Señor es grande

y digno de toda alabanza.

Él es terrible sobre todos los dioses.

26Porque los dioses de los pueblos son ídolos vanos,

en cambio, el Señor ha hecho los cielos.

27Gloria y majestad están ante Él,

potestad y decoro en su Morada.

28Rindan al Señor, familias de los pueblos,

rindan al Señor gloria y honor.

29Rindan al Señor la gloria de su nombre,

lleven ofrendas y entren ante Él.

Adoren al Señor con santo esplendor.

30Tiemblen en su presencia, tierra entera.

Él afianzó el orbe y no vacilará.

31Alégrense los cielos y exulte la tierra;

digan a las gentes: «El Señor reina».

32Brame el mar y cuanto lo llena;

se gocen los campos y cuanto hay en ellos;

33alborócense también los árboles del bosque

ante el Señor que viene a juzgar la tierra.

34Den gracias al Señor, porque es bueno,

porque es eterna su misericordia.

35Y digan: «¡Sálvanos, Señor, Dios nuestro!

Reúnenos de entre las naciones,

para poder dar gracias a tu santo nombre,

y gloriarnos en tu alabanza.

36Bendito sea el Señor, Dios de Israel,

desde antiguo y por siempre».

Y diga todo el pueblo:

«¡Amén! ¡Aleluya!».

37David dejó allí, ante el arca de la alianza del Señor, a Asaf y a sus hermanos, para el ministerio continuo delante del arca, según el rito cotidiano; 38a Obededom, hijo de Yedutún, con sus hermanos, en número de sesenta y ocho, y a Josá, los dejó como porteros; 39y al sacerdote Sadoc y a sus hermanos, los sacerdotes, delante de la Morada del Señor, en los altos de Gabaón, 40para que ofreciesen holocaustos al Señor en el altar de los holocaustos siempre, por la mañana y por la tarde, según lo escrito en la Ley que el Señor había mandado a Israel. 41Con ellos estaban Hemán y Yedutún y los restantes elegidos y nominalmente designados para alabar al Señor: «Porque es eterna su misericordia». 42Y con ellos, Hemán y Yedutún hacían sonar trompetas, címbalos e instrumentos para acompañar los cánticos de Dios. Los hijos de Yedutún eran porteros.

43Después, todo el pueblo se fue, cada cual a su casa; también David regresó para bendecir su casa.

Profecía de Natán

171 Cro1Cuando el rey se estableció en su casa, dijo al profeta Natán:

—Mira, yo habito en casa de cedro, mientras que el arca de la alianza del Señor está entre lonas.

2Natán respondió al rey:

—Haz lo que el corazón te dice, porque Dios está contigo.

3Pero esa misma noche la palabra de Dios vino sobre Natán en estos términos:

4—Vete y dile a mi siervo David: «Así dice el Señor: “No eres tú el que me va a edificar una casa para que habite en ella. 5Nunca he habitado en una casa desde el día en que hice subir a Israel de Egipto hasta el día de hoy, sino que he ido de tienda en tienda y de tabernáculo en tabernáculo. 6Y cuando he caminado por todas partes con el pueblo de Israel ¿me he quejado a alguno de los jueces a quienes encargué que apacentaran a mi pueblo Israel de que no me edificaran una casa de cedro?”».

7»Y ahora dirás esto a mi siervo David: «Así dice el Señor de los ejércitos: “Yo te he tomado del aprisco, de detrás del rebaño para que seas príncipe sobre mi pueblo Israel; 8he estado contigo en todos tus movimientos, he eliminado a todos tus enemigos ante ti, y he hecho tu nombre grande entre los grandes de la tierra. 9Estableceré un lugar para mi pueblo Israel y lo plantaré para que habite allí y nadie le moleste; los malvados no volverán a humillarlo como antes, 10cuando constituí jueces sobre mi pueblo Israel. Humillaré a todos tus enemigos. Te anuncio que el Señor te edificará una casa. 11Cuando hayas completado los días de tu vida y descanses con tus padres, suscitaré después de ti a uno de tus hijos, de tu linaje, y consolidaré su reino. 12Él edificará una casa en mi honor y yo mantendré el trono de su realeza para siempre. 13Yo seré para él un padre y él será para mí un hijo; no apartaré de él mi amor como lo aparté de tu predecesor a quien alejé de tu presencia. 14Lo estableceré en mi casa y en mi reino para siempre; su trono será firme para siempre”».

15Natán comunicó a David todas estas palabras y esta visión.

Oración de David

16Entonces el rey David fue y se presentó ante el Señor y dijo:

—¿Quién soy yo, Señor Dios, y qué es mi casa para que me hayas traído hasta aquí? 17Y aun esto te ha parecido poco, Dios mío, y has hablado de la casa de tu siervo para un futuro lejano. Me has Mirado como a un hombre de elevada condición, Señor, Dios mío. 18¿Qué más podría añadir David, a quien has glorificado, si Tú conoces a tu siervo? 19Señor, por amor a tu siervo y según tu corazón, has hecho todos estos prodigios y se los has dado a conocer a tu siervo. 20Señor, no hay nadie semejante a ti, ni hay otro Dios fuera de ti, en todo lo que hemos oído con nuestros oídos. 21¿Y qué otra nación hay en la tierra como tu pueblo Israel, a quien Dios mismo ha venido a redimir para hacerlo suyo y para darle un nombre grande y temible expulsando a las naciones y a sus dioses delante de tu pueblo que redimiste en Egipto? 22 has constituido al pueblo de Israel como pueblo tuyo para siempre; y Tú, Señor, te has erigido como su Dios. 23Ahora, pues, Señor Dios, que se mantenga firme para siempre la palabra que has pronunciado sobre tu siervo y sobre su casa, y que se cumpla lo que has dicho. 24Que tu nombre sea engrandecido para siempre y que se diga: «El Señor de los ejércitos es el Dios de Israel». Y que la casa de tu siervo David sea firme en tu presencia, 25porque Tú, Dios mío, has revelado esto a tu siervo: «Te edificaré una casa». Por eso, tu siervo ha encontrado valor para dirigirte esta oración. 26Ahora, pues, Señor, Tú eres Dios y Tú has prometido estos bienes a tu siervo. 27Dígnate, pues, bendecir la casa de tu siervo para que permanezca en tu presencia para siempre, porque lo que Tú, Señor, bendices será bendecido para siempre.

Victorias de David

181 Cro1Después de esto David abatió a los filisteos, los humilló y les arrebató Gat y sus aldeas. 2Abatió también a los moabitas, que quedaron como vasallos de David, obligados a dar tributo. 3Luego David abatió a Hadad–Ézer, rey de Sobá, en Jamat, cuando salía para imponer su dominio hasta el río Éufrates. 4David apresó mil carros, siete mil hombres de caballería y veinte mil de infantería, y desbarató todos los tiros de caballos, dejando sólo cien, que reservó para sí. 5Los arameos de Damasco vinieron para ayudar a Hadad–Ézer, rey de Sobá, y David abatió a veintidós mil arameos; 6estableció gobernadores en Aram de Damasco y los arameos quedaron como vasallos de David, obligados a pagar tributo. Así el Señor protegía a David en todo lo que emprendía. 7David tomó los escudos de oro que tenían los servidores de Hadad–Ézer y los llevó a Jerusalén. 8En Tibjat y Cun, ciudades de Hadad–Ézer, el rey David se apoderó de gran cantidad de bronce; con ello Salomón hizo la pila de bronce, las columnas y los objetos de bronce.

9Cuando Tou, rey de Jamat, oyó que David había abatido todas las fuerzas de Hadad–Ézer, rey de Sobá, 10envió a su hijo Adoram al rey David para saludarle y bendecirle por haber peleado con Hadad–Ézer y haberle vencido, pues Tou estaba en guerra con Hadad-Ézer. Adoram llevaba objetos de oro, de plata y de bronce. 11El rey David los consagró también al Señor, junto con la plata y el oro, procedente de todas las naciones que había sometido: de los edomitas, moabitas, amonitas, filisteos y amalecitas.

12Abisay, hijo de Seruyá, abatió a los edomitas, unos dieciocho mil, en el Valle de la Sal. 13Después estableció guarniciones en Edom quedando los edomitas como vasallos de David. Así el Señor protegía a David en todo lo que emprendía.

14Reinó David sobre todo Israel, administrando el derecho y la justicia al pueblo entero. 15Joab, hijo de Seruyá, estaba al frente del ejército; Josafat, hijo de Ajilud, era consejero; 16Sadoc, hijo de Ajitub, y Ajimélec, hijo de Abiatar, eran sacerdotes; Sausá era escriba; 17Benaías, hijo de Yehoyadá, estaba al frente de los quereteos y de los peleteos. Los hijos de David eran los príncipes ayudantes del rey.

Victorias sobre los amonitas

191 Cro1Después de esto murió Najás, el rey de los amonitas, y en su lugar reinó su hijo. 2David dijo:

—Tendré consideración con Janún, hijo de Najás, como él la tuvo conmigo.

Y envió mensajeros para que le consolaran por la muerte de su padre. Cuando los servidores de David llegaron a la tierra de los amonitas para consolar a Janún, 3los jefes de los amonitas dijeron a Janún, su señor:

—¿Piensas que David quiere honrar a tu padre y que por eso ha enviado a éstos para consolarte? ¿No será para explorar la ciudad, recorrerla y después destruirla para lo que te ha enviado a sus servidores?

4Entonces Janún apresó a los servidores de David, les rasuró, les cortó las vestiduras por la mitad hasta los muslos y los devolvió. 5Cuando fueron a comunicárselo a David, éste mandó que salieran a su encuentro, pues aquellos hombres se sentían humillados, y les dijo:

—Quédense en Jericó hasta que les crezca la barba. Después, podrán venir.

6Cayeron en la cuenta los amonitas de que con eso se habían enemistado con David. Y Janún y los amonitas enviaron mil talentos de plata a Aram–Naharaim, a Aram-Maacá y a Sobá, para alquilar carros con sus dotaciones. 7Alquilaron treinta y dos mil carros y también tomaron a sueldo al rey de Maacá y su ejército. Éstos fueron a acampar junto a Medebá, mientras que los amonitas se habían reunido fuera de sus ciudades, y estaban prestos para entrar en combate.

8Cuando David se enteró, envió contra ellos a Joab y a todo su ejército, los más valientes. 9Los amonitas salieron a campaña y formaron en orden de batalla a la entrada de la puerta de la ciudad, mientras que los reyes aliados estaban en campo abierto. 10Al ver Joab que tenía un frente de batalla por delante y otro por detrás, eligió a los más valientes de Israel y los puso en formación frente a los arameos. 11Encomendó el resto del ejército a Abisay, su hermano, que los puso en formación frente a los amonitas. 12Y le dijo:

—Si los arameos resultan más fuertes que yo, ven a socorrerme; y si los amonitas te superan, te socorreré yo. 13Sé valiente y luchemos con fortaleza por nuestro pueblo y por las ciudades de nuestro Dios, y que el Señor haga lo que considere mejor.

14Joab y los que estaban con él entablaron combate con los arameos, que huyeron de su presencia. 15Y los amonitas, al ver que los arameos se daban a la fuga, huyeron también ellos ante Abisay, hermano de Joab, y entraron en la ciudad. Joab, por su parte, regresó a Jerusalén.

16Al verse los arameos derrotados por Israel, enviaron mensajeros y acudieron a los arameos que estaban al otro lado del río; al frente de ellos iba Sobac, jefe del ejército de Hadad–Ézer. 17Cuando David fue informado de esto, reunió a todo Israel, atravesó el Jordán y llegó adonde estaban, y se colocó frente a ellos. Formó en orden de batalla contra los arameos hasta que ellos iniciaron la lucha contra él. 18Pero los arameos tuvieron que huir ante Israel, y David mató de entre los arameos siete mil de caballería y cuarenta mil de infantería. Y también a Sobac, jefe de su ejército. 19Los vasallos de Hadad–Ézer, cuando vieron cómo había vencido Israel, hicieron la paz con David y le quedaron sometidos. Los arameos no se atrevieron a prestar ayuda a los amonitas nunca más.

Asedio y conquista de Rabá

201 Cro1Al cabo de un año, en la época en que los reyes suelen salir a campaña, Joab con el grueso de su ejército salió contra el territorio de los amonitas y lo devastó. Sitió y devastó también Rabá. David permanecía en Jerusalén, mientras que Joab ocupó y devastó Rabá. 2David quitó de la cabeza de Milcom la corona de oro que pesaba un talento; tenía incrustada una piedra preciosa que David puso sobre su cabeza. Se llevó de la ciudad un enorme botín. 3A la gente de esa ciudad la sacó y la condenó a trabajar con sierras y con picos y hachas de hierro; lo mismo hizo con todas las ciudades amonitas. Luego David y todo su ejército regresaron a Jerusalén.

Otras victorias de David sobre los filisteos

4Después hubo otra batalla contra los filisteos en Guézer. En este caso Sibecay, el jusatita, mató a Sipay, uno de los descendientes de los refaítas. 5En otra batalla contra los filisteos en Guézer, Eljanán, hijo de Yaír, mató a Lajmí, hermano de Goliat de Gat; éste llevaba una lanza con el asta como un madero de tejedor. 6Hubo de nuevo otra batalla en Gat; había allí un hombre de gran estatura que tenía seis dedos en cada mano y otros seis en cada pie, en total veinticuatro; era también descendiente de los refaítas. 7Desafiaba a Israel, pero lo mató Jonatán, hijo de Samá, hermano de David. 8Estos hombres eran descendientes de los refaítas de Gat y todos cayeron en manos de David y de sus hombres.

El censo de Israel

211 Cro1Se levantó Satán contra Israel e incitó a David para que hiciera el censo de Israel. 2David dijo a Joab y a los jefes de su ejército:

—Vayan y hagan el censo de Israel, desde Berseba hasta Dan y tráiganme el resultado, para que yo lo conozca.

3Joab respondió al rey:

—Que el Señor multiplique el pueblo cien veces más; ahora bien, mi señor, ¿no son todos siervos de mi señor?, ¿para qué quiere mi señor este censo?, ¿para qué cargar esta culpa sobre Israel?

4Pero la orden del rey prevaleció sobre Joab y éste tuvo que salir por todo el pueblo de Israel. Luego regresó a Jerusalén 5y dio a David el resultado del censo del pueblo: eran en todo Israel un millón cien mil guerreros; y en Judá cuatrocientos setenta mil. 6No hizo el censo de los de Leví ni de los de Benjamín, porque a Joab le molestó mucho la orden del rey.