COMENTARIO
En el cortejo procesional aparecen los ancianos y los jefes de mil, es decir, todos los que gozaban de alguna autoridad; destaca una vez más la egregia figura de David, vestido «como todos los levitas» (v. 27), es decir, con la más alta dignidad en el culto. David es despreciado por Mical (v. 29), pero él no le responde como narra el libro de Samuel (cfr 2 S 6,20-23). De esta forma el episodio con Mical queda reducido a una simple anécdota que no empaña la grandiosidad de la ceremonia.