COMENTARIO
El himno es un conjunto de piezas ya existentes, en concreto, del Sal 105,1-15 (vv. 8-22), Sal 96,1-13 (vv. 23-33) y Sal 106,1.47-48 (vv. 34-36). Algunas modificaciones son importantes, como la del v. 13 «estirpe de Israel», en vez de «estirpe de Abrahán» (Sal 105,6), pues de este modo quien canta es el Israel que ha vuelto del destierro de Babilonia y que celebra en su vida y liturgia los prodigios que Dios le ha hecho en el pasado y se sabe «reunido de entre las naciones para dar gracias a tu santo nombre» (v. 35).
Los que han vuelto del exilio encuentran en el culto un lugar privilegiado para reconocer su identidad como pueblo elegido por Dios que existe «desde antiguo y por siempre» (v. 36).