COMENTARIO
Los hijos del rey, que según 2 S 8,18 eran sacerdotes, en este libro son presentados sólo con función política, reservándose para los levitas y los sacerdotes lo referente al culto. Esta separación de lo religioso y lo político llegó a ser importante a la vuelta del destierro y lo será más en el Nuevo Testamento. Los evangelistas recogen las palabras de Jesús que fundamentan la distinción entre el servicio de Dios y el de la comunidad política: «Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios» (Mt 22,21).