COMENTARIO
David transmitió personalmente el trono a Salomón sin intrigas sucesorias (v. 1), estableció las funciones de cada grupo de levitas (vv. 4-5) y distribuyó las familias levíticas por turnos (v. 6). De esta forma queda de manifiesto la lucidez mental y el gobierno eficaz de David hasta los últimos días. Y, sobre todo, su piedad y su dedicación al culto ya que puso las bases para el buen funcionamiento de los levitas.
La edad mínima de los levitas para iniciar su ministerio no fue siempre la misma: parece que inicialmente era de treinta años (v. 3; cfr Nm 4,3); en algún momento se rebajó a veinticinco (cfr Nm 8,24) y en la época de composición de Crónicas bajó hasta los veinte años (cfr v. 27). Probablemente a partir del siglo II a.C. la mayoría de edad estaba en los veinte años como lo atestiguan muchos documentos hallados en Qumrán (Regla de la Congregación 1,7-12). Estos detalles ayudan a comprender que Jesús, al comenzar su vida pública hacia los treinta años (cfr Lc 3,23), era considerado una persona de edad madura.