Castigo por el censo

7A Dios le pareció mal todo esto y decidió castigar a Israel. 8David dijo entonces a Dios:

—He pecado mucho por haber hecho esto; pero ahora te ruego que perdones la iniquidad de tu siervo, porque he obrado con gran necedad.

9Y el Señor dijo a Gad, el vidente de David:

10—Vete a decirle a David: «Esto ha dicho el Señor: “Tres castigos te propongo; elige uno y lo ejecutaré”».

11Se presentó, pues, Gad ante David y le dijo:

—Así dice el Señor: 12«Escoge entre tres años de hambre, tres meses de huida, perseguido siempre por la espada de tus enemigos, o tres días de espada del Señor y de peste sobre el país: el ángel del Señor extenderá el exterminio por todo el territorio de Israel». Ahora reflexiona y decide qué debo responder al que me ha enviado.

13David dijo a Gad:

—Estoy en un grave aprieto. Pero es mejor caer en manos del Señor, cuya entrañable misericordia es grande, que caer en manos de los hombres.

14El Señor envió la peste sobre Israel y murieron setenta mil hombres. Envió también Dios al ángel sobre Jerusalén para destruirla, 15pero cuando estaba empezando a destruirla, el Señor tuvo compasión por tanto daño y dijo al ángel exterminador:

—Basta, detén tu mano.

El ángel del Señor estaba junto a la era de Ornán, el jebuseo. 16Y David, al levantar los ojos, vio al ángel del Señor que estaba entre el cielo y la tierra con la espada desenvainada en su mano y apuntando a Jerusalén. Entonces David y los ancianos se vistieron de saco y se postraron rostro en tierra. 17Y clamó David a Dios:

—¿No soy yo el que ha ordenado hacer el censo de mi pueblo? Yo soy el que ha pecado, yo soy el culpable. Estas ovejas mías ¿qué han hecho, Señor, Dios mío? Que caiga tu mano sobre mí y sobre la casa de mi padre; pero no castigues a tu pueblo.

18El ángel del Señor ordenó a Gad que le dijera a David:

—Sube a erigir un altar para el Señor en la era de Ornán, el jebuseo.

19David subió de acuerdo con la palabra que Gad le había comunicado en el nombre del Señor. 20Cuando Ornán se volvió, vio al ángel; sus cuatro hijos se habían escondido; él estaba trillando el grano. 21Y cuando llegó David, Ornán lo divisó y lo reconoció; así que salió de la era y se postró rostro en tierra ante él. 22David le dijo:

—Cédeme la era para erigir en ella un altar al Señor; cédemela por su precio en plata, para conseguir que la plaga se aleje del pueblo.

23Ornán dijo a David:

—Tómela el rey, mi señor, y ofrezca cuanto le parezca bien. Ahí están los bueyes para el holocausto, los trillos para la leña y el grano para la ofrenda. Todo te lo entrego de buen grado.

24Pero el rey David respondió a Ornán:

—No. Te lo he de comprar todo por su precio; no puedo tomar lo tuyo y ofrecer al Señor un holocausto que no me cueste nada.

25Así pues, David pagó a Ornán seiscientos siclos de oro por el terreno. 26Edificó allí un altar para el Señor, y ofreció holocaustos y sacrificios de comunión. Invocó al Señor y Él le respondió enviando fuego desde el cielo sobre el altar de los holocaustos. 27Ordenó luego el Señor al ángel que volviera la espada a su vaina.

28En aquel momento, al ver David que el Señor le había respondido en la era de Ornán, el jebuseo, ofreció allí mismo un sacrificio. 29Por entonces el Tabernáculo del Señor, que Moisés había hecho en el desierto, y el altar de los holocaustos estaban en los altos que hay en Gabaón. 30David no había podido ir allí a consultar a Dios porque estaba atemorizado ante la espada del ángel del Señor.

Preparativos para edificar el Templo

221 Cro1Entonces dijo David:

—¡Éste es el Templo del Señor Dios, y éste el altar de los holocaustos de Israel!

2Luego David ordenó reunir a los extranjeros residentes en la tierra de Israel, y designó canteros que tallaran piedras para la construcción del Templo de Dios. 3Preparó también David gran cantidad de hierro para los clavos de los batientes de las puertas y para las barras de unión, bronce en cantidad incalculable; 4era también enorme la cantidad de madera de cedro, pues los de Sidón y los de Tiro trajeron a David madera de cedro en abundancia. 5David decía para sí: «Mi hijo Salomón es todavía joven e inmaduro, y el Templo que ha de edificarse para el Señor debe ser grandioso, tanto, que cause sorpresa y admiración en todos los países. Así que le haré yo los preparativos». David, en efecto, hizo grandes preparativos antes de su muerte. 6Luego llamó a su hijo Salomón y le ordenó que edificase un Templo para el Señor, Dios de Israel. 7Dijo David a Salomón:

—Hijo mío, yo había decidido construir un Templo en honor del nombre del Señor, mi Dios. 8Pero me fue dirigida esta palabra del Señor: «Tú has derramado mucha sangre y has hecho demasiadas guerras; tú no podrás edificar el Templo en honor de mi nombre, porque has derramado en tierra mucha sangre delante de mí. 9Mira, te va a nacer un hijo, que será hombre de paz; le concederé paz con todos sus enemigos de alrededor. Se llamará Salomón y en sus días concederé paz y tranquilidad a Israel. 10Él construirá un Templo en honor de mi nombre; él será para mí un hijo y yo seré para él un padre, y consolidaré el trono de su reino sobre Israel para siempre». 11Ahora, pues, hijo mío, que el Señor esté contigo, para que consigas construir el Templo del Señor, tu Dios, como Él te ha prometido. 12Que el Señor te conceda sensatez y entendimiento, cuando llegues a gobernar sobre Israel, para que guardes la Ley del Señor, tu Dios. 13Podrás progresar si procuras cumplir los decretos y las normas que el Señor ha prescrito a Moisés para Israel. ¡Sé fuerte y valiente! ¡No temas ni te acobardes! 14Mira, en mi limitación yo he preparado para el Templo del Señor cien mil talentos de oro, un millón de talentos de plata y una cantidad incalculable de bronce y de hierro. He preparado también maderas y piedras que tú podrás aumentar. 15Además cuentas con muchos trabajadores: canteros, talladores de piedra y de madera, expertos en toda clase de obras. 16El oro, la plata, el bronce y el hierro son incalculables. ¡Levántate, pues, pon manos a la obra y que el Señor esté contigo!

17David ordenó a todos los jefes de Israel que ayudasen a su hijo Salomón:

18—¿No está con ustedes el Señor, su Dios? ¿Y no les ha concedido la paz a su alrededor? De hecho Él ha entregado en mis manos a los habitantes del país y el país ha quedado sometido a Dios y a su pueblo. 19Dedíquense con alma y corazón a buscar al Señor, su Dios. Dispónganse a construir el Santuario del Señor Dios, para trasladar el arca de la alianza del Señor y los objetos sagrados de Dios al Templo construido en honor de su nombre.

Organización de los levitas

231 Cro1Siendo David ya anciano y lleno de días, proclamó rey de Israel a su hijo Salomón. 2Reunió a todos los jefes de Israel, a los sacerdotes y a los levitas. 3Hicieron el censo de los levitas de treinta años para arriba y su número total era de treinta y ocho mil varones. 4De éstos, veinticuatro mil estaban encargados de dirigir las actividades del Templo del Señor; seis mil eran escribas y jueces, 5cuatro mil eran porteros y cuatro mil, encargados de la alabanza al Señor con los instrumentos destinados para ese fin. 6David los distribuyó por turnos, según los tres hijos de Leví: Guersón, Quehat y Merarí.

7De los de Guersón: Ladán y Semeí. 8Hijos de Ladán: el primero Yejiel, Zetam y Joel, tres en total. 9Hijos de Semeí: Selomit, Jaziel y Arán, tres. Éstos son los jefes de los clanes de Ladán. 10Hijos de Semeí: Yájat, Zizá, Yeús y Beriá. Éstos eran los cuatro hijos de Semeí. 11Yájat era el mayor, Zizá, el segundo, Yeús y Beriá no tuvieron muchos hijos, por lo que en el censo fueron considerados como una sola familia.

12Hijos de Quehat: Amram, Yishar, Hebrón y Uziel, cuatro. 13Hijos de Amram: Aarón y Moisés. Aarón junto con sus hijos fueron separados para consagrarse por siempre a las cosas sacratísimas, a quemar incienso ante el Señor, para servirle y para bendecir su nombre por siempre.

14Los hijos de Moisés, varón de Dios, fueron contados como de la tribu de Leví. 15Hijos de Moisés: Guersom y Eliézer. 16Hijos de Guersom: Sebuel, que fue el jefe. 17Hijos de Eliézer: Rejabías, que fue el jefe. Eliézer no tuvo más hijos, pero los hijos de Rejabías fueron numerosos. 18Hijos de Yishar: Selomot, que fue el jefe. 19Hijos de Hebrón: Yeriías, el primero, Amarías, el segundo, Yajaziel, el tercero y Yecamam, el cuarto. 20Hijos de Uziel: Micá, el primero y Yisías, el segundo.

21Hijos de Merarí: Majlí y Musí. Hijos de Majlí: Eleazar y Quis. 22Eleazar murió sin tener hijos; sólo tuvo hijas, con las que se desposaron los hijos de Quis, sus hermanos. 23Hijos de Musí: Majlí, Éder y Yeremot, tres.

24Éstos son los hijos de Leví, según sus familias, los cabezas de familia, según el censo, contados nominalmente uno por uno. Estaban encargados de las actividades del Templo del Señor desde la edad de veinte años en adelante. 25Pues David había dicho: «El Señor, Dios de Israel, ha dado sosiego a su pueblo y mora en Jerusalén para siempre. 26Los levitas ya no tendrán que transportar el Tabernáculo, con todos los objetos para el culto».

27Conforme a estas últimas disposiciones de David, los hijos de Leví entraban en el censo desde los veinte años para arriba. 28Estaban a disposición de los hijos de Aarón en el servicio del Templo del Señor, y se ocupaban de los atrios y de las cámaras, de la pureza ritual de todas las cosas sagradas y de las obras del servicio del Templo de Dios; 29asimismo se ocupaban de los panes de la ofrenda, de la flor de harina para la oblación, de las tortas sin levadura, fritas o cocidas, y de toda clase de medidas de capacidad y longitud. 30Tenían que presentarse cada mañana y cada tarde para dar gracias y alabar al Señor; 31así como en las ofrendas de los holocaustos al Señor los sábados, novilunios y demás solemnidades según el número señalado, y según la norma prescrita, siempre delante del Señor. 32En el servicio del Templo de Dios tenían a su cargo el cuidado de la Tienda del Encuentro, el del Santuario y el de los hijos de Aarón, sus hermanos.

Organización de los sacerdotes

241 Cro1Éstos son los turnos de los hijos de Aarón. Hijos de Aarón: Nadab, Abihú, Eleazar e Itamar. 2Nadab y Abihú murieron antes que su padre, sin tener hijos, por lo que sólo Eleazar e Itamar ejercieron las funciones sacerdotales. 3David, de acuerdo con Sadoc, de los hijos de Eleazar, y de acuerdo con Ajimélec, de los hijos de Itamar, los distribuyó en grupos según los turnos y la función de cada uno. 4Entre los hijos de Eleazar había más varones que entre los hijos de Itamar, por lo que se dividió a los hijos de Eleazar en dieciséis jefes de familias; y a los hijos de Itamar, en ocho jefes de familias. 5Los dividieron en grupos por suertes a unos y otros, porque había jefes del Santuario y jefes de Dios, tanto entre los hijos de Eleazar como entre los hijos de Itamar. 6El escriba Semaías, hijo de Natanael y levita, los inscribió en presencia del rey y de los jefes, y en presencia del sacerdote Sadoc, de Ajimélec, hijo de Abiatar, y de los jefes de las familias sacerdotales y levíticas. Se sacaba a suertes: una vez para Itamar y dos veces para Eleazar.

7La primera suerte recayó sobre Yehoyarib; la segunda sobre Yedaías; 8la tercera sobre Jarim; la cuarta sobre Seorim; 9la quinta sobre Malquías; la sexta sobre Miyamín; 10la séptima sobre Cos; la octava sobre Abías; 11la novena sobre Josué; la décima sobre Secanías; 12la undécima sobre Elyasib; la duodécima sobre Yaquim; 13la decimotercera sobre Jupá; la decimocuarta sobre Yesebab; 14la decimoquinta sobre Bilgá; la decimosexta sobre Imer; 15la decimoséptima sobre Jezir; la decimoctava sobre Pisés; 16la decimonovena sobre Petajías; la vigésima sobre Ezequiel; 17la vigesimoprimera sobre Yaquín; la vigesimosegunda sobre Gamul; 18la vigesimotercera sobre Delaías y la vigesimocuarta sobre Maazías.

19Éstos fueron los turnos del servicio que habían de prestar; por turnos entraban en el Templo del Señor conforme a la norma que el Señor, Dios de Israel, había prescrito por medio de Aarón, su padre.

Otros levitas

20Relación de los otros hijos de Leví. De los hijos de Amram: Sebuel. De los hijos de Sebuel: Yejdías. 21De Rejabías: de sus hijos, Yisías era el jefe. 22De los yisharitas: Selomot; de los hijos de Selomot: Yájat. 23De los hebronitas: Yeriías, el primero; Amarías, el segundo; Yajaziel, el tercero; Yecamam, el cuarto. 24Hijo de Uziel: Micá. De los hijos de Micá: Samir; 25hermano de Micá era Yisías. De los hijos de Yisías: Zacarías. 26Hijos de Merarí: Majlí y Musí. Hijos de Yaazías, su hijo: 27hijos de Merarí por la línea de Yaazías, su hijo: Soham, Zacur e Ibrí. 28De Majlí: Eleazar, que no tuvo hijos. 29De Quis, los hijos de Quis: Yerajmeel. 30Hijos de Musí: Majlí, Éder y Yerimot. Éstos fueron los hijos de los levitas según sus familias.

31También éstos entraron en suerte de la misma manera que sus hermanos, los hijos de Aarón, en presencia del rey David, de Sadoc, de Ajimélec y de los cabezas de familias sacerdotales y de los levitas. Las familias del primogénito fueron tratadas igual que las del más pequeño.

Organización de los cantores

251 Cro1David y los jefes del culto separaron para el servicio litúrgico a los hijos de Asaf, a los de Hemán y a los de Yedutún, que profetizaban cantando con cítaras, arpas y címbalos. Ésta es la lista de personas que se encargaban de este servicio cultual:

2De los hijos de Asaf: Zacur, José, Netanías, Asarelá, hijos de Asaf; bajo la dirección de Asaf ejercían las funciones proféticas a las órdenes del rey.

3De Yedutún, los hijos de Yedutún: Godolías, Serí, -Isaías, Jasabías, Matatías y Semeí, seis, a las órdenes de su padre Yedutún, que ejercía la función profética al son de la cítara para dar gracias y alabar al Señor.

4De Hemán, los hijos de Hemán: Buquías, Matanías, Uziel, Sebuel, Yerimot, Jananías, Jananí, Eliatá, Guidaltí, Romamti–Ézer, Yosbecasá, Malotí, Hotir, Majaziot. 5Todos estos eran hijos de Hemán, vidente del rey, que comunicaba las palabras de Dios para ensalzar su poder. Dios había dado a Hemán catorce hijos y tres hijas.

6Todos ellos estaban a las órdenes de su padre en el canto del Templo del Señor, y se acompañaban con címbalos, arpas y cítaras al servicio del Templo de Dios. A las órdenes directas del rey estaban: Asaf, Yedutún y Hemán. 7Su número, junto con sus hermanos, los expertos en el canto del Señor y los maestros, era de doscientos ochenta y ocho. 8El turno del servicio fue establecido por suertes, tanto para el pequeño como para el grande, para el maestro como para el discípulo.

9La primera suerte recayó sobre José, el de Asaf; la segunda, sobre Godolías, que con sus hermanos e hijos eran doce; 10la tercera, sobre Zacur, que con sus hijos y hermanos eran doce; 11la cuarta, sobre Yisrí, que con sus hijos y hermanos eran doce; 12la quinta, sobre Netanías, que con sus hijos y hermanos eran doce; 13la sexta, sobre Buquías, que con sus hijos y hermanos eran doce; 14la séptima, sobre Asarelá, que con sus hijos y hermanos eran doce; 15la octava, sobre Isaías, que con sus hijos y hermanos eran doce; 16la novena, sobre Matanías, que con sus hijos y hermanos eran doce; 17la décima, sobre Semeí, que con sus hijos y hermanos eran doce; 18la undécima, sobre Azarel, que con sus hijos y hermanos eran doce; 19la duodécima, sobre Jasabías, que con sus hijos y hermanos eran doce; 20la decimotercera, sobre Sebuel, que con sus hijos y hermanos eran doce; 21la decimocuarta, sobre Matatías, que con sus hijos y hermanos eran doce; 22la decimoquinta, sobre Yeremot, que con sus hijos y hermanos eran doce; 23la decimosexta, sobre Jananías, que con sus hijos y hermanos eran doce; 24la decimoséptima, sobre Yosbecasá, que con sus hijos y hermanos eran doce; 25la decimoctava, sobre Jananí, que con sus hijos y hermanos eran doce; 26la decimonovena, sobre Malotí, que con sus hijos y hermanos eran doce; 27la vigésima, sobre Eliatá, que con sus hijos y hermanos eran doce; 28la vigesimoprimera, sobre Hotir, que con sus hijos y hermanos eran doce; 29la vigesimosegunda, sobre Guidaltí, que con sus hijos y hermanos eran doce; 30la vigesimotercera, sobre Majaziot, que con sus hijos y hermanos eran doce; 31la vigesimocuarta, sobre Romamti–Ézer, que con sus hijos y hermanos eran doce.

Organización de los porteros

261 Cro1Éstos son los turnos de porteros. De los coreítas: Meselemías, hijo de Coré, de los hijos de Abiyasaf. 2Hijos de Meselemías: el primogénito, Zacarías; el segundo, Yediael; el tercero, Zebadías; el cuarto, Yitniel; 3el quinto, Elam; el sexto, Yehojanán; el séptimo, Eliehoenay.

4Hijos de Obededom: Semaías, el primogénito; Yehozabad, el segundo; Yoaj, el tercero; Sacar, el cuarto; Natanael, el quinto; 5Amiel, el sexto; Isacar, el séptimo; Peuletay, el octavo. Dios había bendecido a Obededom. 6A su hijo Semaías le nacieron hijos, que se impusieron sobre sus propias familias, pues eran hombres valerosos. 7Hijos de Semaías: Otní, Rafael, Obed, Elzabad y sus hermanos, hombres valerosos, Elihú y Semaquías. 8Todos estos eran hijos de Obededom; ellos, sus hijos y sus hermanos eran hombres valerosos y fuertes para el servicio. En total, los de Obededom eran sesenta y dos. 9Meselemías tuvo hijos y hermanos, dieciocho hombres valerosos.

10Josá, de los hijos de Merarí, tuvo como hijos a Simrí, el primero, pues aunque no fue el primogénito, su padre le había puesto al frente como jefe; 11Jilquías, el segundo; Tebalías, el tercero; Zacarías, el cuarto. En total, los hijos y hermanos de Josá eran trece. 12Estos turnos de los porteros, igual los jefes que sus hermanos, tenían el encargo de guardar el Templo del Señor.

13La guarda de cada puerta se echó a suertes sobre jóvenes y mayores, con arreglo a sus familias. 14La puerta oriental cayó en suerte a Selemías. Echaron suertes de nuevo y la parte norte recayó sobre su hijo Zacarías, que era un prudente consejero. 15A Obededom le tocó la parte sur, y a sus hijos la zona de los almacenes. 16A Sufim y a Josá, la parte occidental, con la puerta de Saléquet que da al camino de subida. El número de centinelas era proporcional a la importancia del puesto: 17seis hombres estaban encargados cada día de la parte oriental; de la parte norte, cuatro por día; de la del mediodía, cuatro por día; y de los almacenes, de dos en dos. 18De la parte oeste, en el Parbar, había cuatro en el camino y dos en el Parbar. 19Éstos son los turnos de porteros, entre los hijos de Coré y los hijos de Merarí.

Otras funciones de los levitas

20Otros levitas, encargados de los tesoros del Templo de Dios y de los tesoros de las cosas sagradas, 21eran hijos de Ladán, hijos de Guersón por línea de Ladán. Los yejielitas eran jefes de familia de Ladán, el guersonita. 22Los yejielitas, Zetam y su hermano Joel, eran los encargados de los tesoros del Templo del Señor.

23Entre los descendientes de Amram, de Yishar, de Hebrón y de Uziel 24estaba Sebuel, hijo de Guersom, hijo de Moisés, como encargado de los tesoros.

25Sus hermanos por parte de Eliézer eran: Rejabías, su hijo; Isaías, su hijo; Joram, su hijo; Zicrí, su hijo; Selomit, su hijo. 26Este Selomit y sus hermanos eran los encargados de los tesoros de las cosas sagradas que habían consagrado el rey David, los cabezas de las familias, los jefes de mil y de cien y los jefes del ejército; 27lo habían tomado del botín de guerra y de los despojos, para el mantenimiento del Templo del Señor. 28Todo lo que habían consagrado el vidente Samuel, Saúl, hijo de Quis, Abner, hijo de Ner, y Joab, hijo de Seruyá, todo estaba bajo la custodia de Selomit y sus hermanos.

29De los descendientes de Yishar, Quenanías y sus hijos administraban como escribas y jueces los asuntos exteriores de Israel.

30De los descendientes de Hebrón, Jasabías y sus hermanos, hombres de valor, en número de mil setecientos, eran los encargados de la administración de Israel al otro lado del Jordán, al oeste, para todos los asuntos del Señor y del servicio del rey. 31El jefe de los hebronitas era Yeriías. Entre los descendientes de Hebrón, en el año cuarenta del reinado de David, se hicieron averiguaciones sobre sus genealogías paternas, y se hallaron entre ellos hombres valerosos en Yazer de Galaad. 32Los hermanos de Yeriías, hombres valerosos, jefes de familias eran dos mil setecientos. Fueron constituidos por el rey David sobre los rubenitas, los gaditas y la media tribu de Manasés, en todos los asuntos de Dios y los negocios del rey.

Organización militar

271 Cro1Número de los hijos de Israel. Los cabezas de familia, los jefes de mil y de cien y sus escribas estaban al servicio del rey en lo referente a las secciones del ejército. Cada una entraba y salía por turno durante un mes a lo largo de todo el año. Cada sección tenía veinticuatro mil hombres.

2Al frente de la primera sección, que era la del primer mes, estaba Yasabam, hijo de Zabdiel; en su sección había veinticuatro mil hombres. 3Yasabam era de los hijos de Peres y jefe de todos los oficiales del ejército del primer mes.

4Al frente de la sección del segundo mes estaba Doday, el ajohita; en su sección había veinticuatro mil hombres.

5Jefe de la tercera sección del tercer mes, era Benaías, hijo del sacerdote Yehoyadá; en su sección había veinticuatro mil hombres. 6Este Benaías era uno de los Treinta héroes y jefe de todos ellos; en su sección estaba su hijo Amizabad.

7El cuarto jefe para el cuarto mes era Asael, hermano de Joab; le sucedió su hijo Zebadías; su sección constaba de veinticuatro mil hombres.

8El quinto para el quinto mes era el jefe Samut, el zerajita; su sección constaba de veinticuatro mil hombres.

9El sexto para el sexto mes era Irá, hijo de Iqués, el tecoatita; su sección constaba de veinticuatro mil hombres.

10El séptimo para el séptimo mes era Jéles, el pelonita, de los descendientes de Efraím; su sección constaba de veinticuatro mil hombres.

11El octavo para el octavo mes era Sibecay, el jusatita, del linaje de Zéraj; su sección constaba de veinticuatro mil hombres.

12El noveno para el noveno mes era Abiézer, de Anatot de los benjaminitas; su sección constaba de veinticuatro mil hombres.

13El décimo para el décimo mes era Maray, de Netofá, zerajita; su sección constaba de veinticuatro mil hombres.

14El undécimo para el undécimo mes era Benaías, de Piratón, de los efraimitas; su sección constaba de veinticuatro mil hombres.

15El duodécimo para el duodécimo mes era Jelday, de Netofá, de los de Otniel; su sección constaba de veinticuatro mil hombres.

Organización civil

16Jefes de las tribus de Israel. De los rubenitas: Eliézer, hijo de Zicrí. De los simeonitas: Sefatías, hijo de Maacá. 17De los levitas: Jasabías, hijo de Quemuel. De Aarón: Sadoc. 18De Judá: Elihú, uno de los hermanos de David. De Isacar: Omrí, hijo de Miguel. 19De Zabulón: Yismaías, hijo de Obadías. De Neftalí: Yerimot, hijo de Azriel. 20De los efraimitas: Oseas, hijo de Azazías. De la media tribu de Manasés: Joel, hijo de Pedaías. 21De la otra media tribu de Manasés en Galaad: Yidó, hijo de Zacarías. De Benjamín: Yaasiel, hijo de Abner. 22De Dan: Azarel, hijo de Yerojam. Éstos son los jefes de las tribus de Israel. 23David no incluyó en el censo a los que tenían menos de veinte años, porque el Señor había dicho que multiplicaría a Israel como las estrellas del cielo. 24Joab, hijo de Seruyá, había comenzado a hacer el censo, pero no lo terminó, porque por ese motivo la ira del Señor descargó sobre Israel; por eso su número no quedó registrado en los anales del rey David.

Organización administrativa

25Azmávet, hijo de Adiel, era el encargado de los depósitos reales. Sobre los depósitos del campo, de las ciudades, de las aldeas y de las torres, estaba Jonatán, hijo de Uzías; 26sobre los trabajadores del campo que cultivaban las tierras, Ezrí, hijo de Calub; 27sobre las viñas, Semeí, de Ramá; sobre las bodegas de los productos de las viñas, Zabdí, de Sefam; 28sobre los olivares y los sicómoros que había en la Sefelá, Baal–Janán, de Guéder; sobre los almacenes de aceite, Joás; 29sobre las vacas que pacían en Sarón, Sirtay, el saronita; sobre las vacas de los valles, Safat, hijo de Adlay; 30sobre los camellos, Obil, el ismaelita; sobre las asnas, Yejdías, de Meronot; 31sobre las ovejas, Yaziz, el agarita. Todos estos eran administradores de los bienes del rey David.

32Jonatán, tío de David, hombre inteligente e instruido, era consejero; Yejiel, hijo de Jacmoní, cuidaba de los hijos del rey. 33Ajitófel era consejero del rey, y Jusay, el arquita, era confidente del rey. 34Después de Ajitófel, fueron consejeros Yehoyadá, hijo de Benaías, y Abiatar. Joab era el jefe del ejército del rey.

Instrucciones para la edificación del Templo

281 Cro1David reunió en asamblea en Jerusalén a todos los jefes de Israel: a los jefes de las tribus, a los jefes de las secciones que estaban al servicio del rey, a los jefes de mil y a los jefes de cien, a los administradores de los bienes y del ganado del rey y de sus hijos, a los cortesanos, a los valientes y a todos los hombres de valía. 2El rey David se puso en pie y les dijo:

—Escúchenme, hermanos y pueblo mío: había decidido en mi corazón edificar un Templo donde descansara el arca de la alianza del Señor y sirviese de escabel de los pies de nuestro Dios. Ya había hecho los preparativos para la construcción, 3pero Dios me dijo: «No edificarás el Templo en honor de mi nombre, porque tú eres hombre de guerra y has derramado mucha sangre». 4Sin embargo, el Señor, Dios de Israel, me ha elegido de entre toda la casa de mi padre, para ser rey de Israel para siempre. De hecho, escogió a Judá como principal, y de las familias de Judá, a la casa de mi padre, y de entre los hijos de mi padre se ha complacido en mí para constituirme rey sobre todo Israel. 5Y entre todos mis hijos —pues el Señor me ha dado muchos hijos— eligió a mi hijo Salomón para sentarlo en el trono del reino del Señor sobre Israel. 6El Señor me ha dicho: «Tu hijo Salomón edificará mi Templo y mis atrios; porque le he escogido a él como hijo, y yo seré para él un padre. 7Consolidaré su reino para siempre, si persevera en el cumplimiento de mis preceptos y de mis normas como lo hace hoy».

8»Ahora, pues, a los ojos de todo Israel, que es la asamblea del Señor, y a oídos de nuestro Dios, guarden y pongan en práctica todos los preceptos del Señor, su Dios, para que puedan poseer esta tierra buena y la dejen como heredad a sus hijos para siempre. 9Y tú, Salomón, hijo mío, reconoce al Dios de tu padre, y sírvele con corazón perfecto y con ánimo generoso, porque el Señor sondea los corazones y penetra los pensamientos más íntimos. Si le buscas, se dejará encontrar; pero si le abandonas, él te rechazará para siempre. 10Mira, ahora el Señor te ha elegido para edificar un Templo que sea su Santuario. ¡Sé valiente, y pon manos a la obra!

11David le dio a su hijo Salomón el modelo del vestíbulo, de los otros edificios, de los almacenes, de las habitaciones altas, de las salas interiores y del lugar del Propiciatorio; 12y también el modelo de todo lo que tenía en su mente sobre los atrios del Templo del Señor, y de todas las cámaras de alrededor, destinadas a los tesoros del Templo de Dios y a las cosas sagradas. 13Asimismo le dio los planes sobre los turnos de los sacerdotes y de los levitas, y sobre el servicio del Templo del Señor, y sobre los objetos del servicio del Templo del Señor. 14En cuanto al oro, indicó el peso de oro de los objetos de cada servicio religioso, y también la plata, según el peso que correspondía a los objetos de cada clase de servicio religioso. 15En cuanto al peso de los candelabros de oro y sus lámparas de oro, le indicó el peso de cada candelabro y de sus lámparas; y en cuanto a los candelabros de plata, el peso de cada candelabro y sus lámparas, de acuerdo con el servicio de cada candelabro; 16el peso de oro para las mesas de los panes, para cada mesa, y la plata para las mesas de plata; 17oro puro para los tenedores, los acetres y los jarros; y también lo relativo a las copas de oro, según el peso de cada copa, y a las copas de plata, según el peso de cada copa; 18el oro fino para el altar del incienso, según el peso; asimismo el modelo de la carroza de los querubines que extienden las alas y cubren el arca de la alianza del Señor.

19—Todo esto —dijo— me ha llegado escrito por la mano del Señor, para hacerme comprender todos los detalles del modelo.

20Y dijo David a su hijo Salomón:

—¡Sé fuerte y valiente, y pon manos a la obra! No temas ni te acobardes, porque el Señor Dios, el Dios mío, está contigo; no te dejará ni te abandonará, hasta que termines toda la obra para el servicio del Templo del Señor. 21Ahí tienes los turnos de los sacerdotes y de los levitas para el servicio del Templo de Dios; estarán a tu lado para cualquier trabajo todos los hombres de buena voluntad y expertos para cualquier servicio; y los jefes del pueblo entero están a tus órdenes.

Donativos para la edificación del Templo

291 Cro1Dijo el rey David a toda la asamblea:

—Mi hijo Salomón, el único elegido por Dios, es todavía joven e inmaduro, y la obra es grande, pues esta fortaleza no es para los hombres, sino para el Señor Dios. 2Con todas mis fuerzas he preparado para el Templo de mi Dios el oro para los objetos de oro, la plata para los de plata, el bronce para los de bronce, el hierro para los de hierro, y la madera para los de madera; piedras de ónice y de engaste, piedras brillantes y de varios colores, toda clase de piedras preciosas y piedras de alabastro en abundancia. 3Además, por mi amor hacia el Templo de mi Dios, entrego a la casa de mi Dios el oro y la plata que poseo, además de todo lo que he preparado para el Santuario: 4tres mil talentos de oro de Ofir, y siete mil talentos de plata fina para recubrir las paredes de los edificios; 5el oro para los objetos de oro, la plata para los de plata y para todas las obras de orfebrería. ¿Quién de ustedes está dispuesto a hacer una ofrenda generosa al Señor?

6Entonces los cabezas de familia, los jefes de las tribus de Israel, los jefes de mil y de cien, y los encargados de las obras del rey, presentaron ofrendas voluntarias, 7y dieron para las obras del Templo de Dios cinco mil talentos de oro, diez mil dáricos, diez mil talentos de plata, dieciocho mil talentos de bronce y cien mil talentos de hierro. 8Los que tenían piedras preciosas las entregaron para el tesoro del Templo del Señor, en manos de Yejiel, el guersonita. 9Y el pueblo se alegró por estas ofrendas voluntarias; porque las presentaron de todo corazón al Señor. También el rey David tuvo un gran gozo.

Oración de David

10Después David bendijo al Señor en presencia de toda la asamblea diciendo:

— ¡Bendito seas, Señor, Dios de Israel, nuestro padre,

desde siempre y para siempre!

11Tuya es, Señor, la grandeza y el poder,

la gloria, el esplendor y la majestad;

pues tuyo es cuanto hay en el cielo y en la tierra.

Tuyo es el reino, Señor. Tú te elevas

por encima de todo.

12De ti proceden la riqueza y la gloria.

Tú gobiernas todo;

en tu mano están la fuerza y el poder,

el crecimiento y la firmeza.

13Por eso, te damos gracias, Dios nuestro,

y alabamos tu nombre glorioso.

14Pues, ¿quién soy yo y quién es mi pueblo para que podamos ofrecerte estos dones? Todo viene de ti, y lo que te ofrecemos lo hemos recibido de tu mano. 15Porque delante de ti somos forasteros y peregrinos, lo mismo que nuestros padres; nuestros días sobre la tierra son como una sombra, y no hay esperanza. 16Señor, Dios nuestro, cuanto hemos preparado para edificar un Templo en honor de tu santo nombre viene de tu mano y todo es tuyo. 17Bien sé, Dios mío, que Tú examinas los corazones y te complaces en la rectitud; por eso te presento estas ofrendas voluntarias con corazón recto, y ahora veo con regocijo que tu pueblo, que está aquí, te ofrece espontáneamente sus dones. 18Señor, Dios de Abrahán, de Isaac y de Israel, nuestros padres, conserva siempre estos mismos pensamientos en el corazón de tu pueblo, y dirige su corazón hacia ti. 19Concede a mi hijo Salomón un corazón íntegro, para que guarde tus preceptos, tus mandatos y tus leyes, y esté dispuesto a poner por obra todo y a edificar la fortaleza que yo te he preparado.

20Después David dijo a toda la asamblea:

—¡Bendigan al Señor, su Dios!

Y toda la asamblea bendijo al Señor, Dios de sus padres; se inclinaron y se postraron ante el Señor y ante el rey. 21Al día siguiente ofrecieron sacrificios y holocaustos al Señor: mil novillos, mil carneros y mil corderos, con sus libaciones y otros muchos sacrificios por todo Israel. 22Aquel día comieron y bebieron ante el Señor con gran gozo y por segunda vez proclamaron rey a Salomón, hijo de David; le ungieron como soberano ante el Señor, y a Sadoc le ungieron también como sacerdote.

Proclamación de Salomón

23Salomón se sentó como rey sobre el trono del Señor en lugar de su padre David: prosperó y todo Israel le obedeció. 24Todos los jefes y valientes, y también todos los hijos del rey David, se sometieron al rey Salomón. 25Y el Señor engrandeció en extremo a Salomón a los ojos de todo Israel, y le concedió un reinado glorioso como nunca había tenido en Israel ningún rey antes de él.

Muerte de David

26David, hijo de Jesé, había reinado sobre todo Israel. 27El tiempo que reinó sobre Israel fue de cuarenta años. En Hebrón reinó siete años y en Jerusalén treinta y tres. 28Murió tras una vejez feliz, lleno de días, riqueza y gloria; y en su lugar reinó su hijo Salomón.

29Los hechos del rey David, de los primeros a los últimos, están escritos en las crónicas del vidente Samuel, en las del profeta Natán y en las del vidente Gad, 30junto con la historia de su reinado y sus hazañas, y las cosas que le acaecieron a él, a Israel y a todos los reinos de los demás países.