COMENTARIO
Los cantores estaban distribuidos en 24 turnos, lo mismo que los sacerdotes. Después del destierro, cuando el culto adquirió mayor esplendor, los cantores estaban muy bien considerados y eran imprescindibles.
«Ejercían funciones proféticas» (v. 2) significa que en tiempos del Cronista ya se atribuía la composición de muchos salmos a las familias de cantores, especialmente a Asaf, Hemán y Etán. Y, en todo caso, es señal de que las composiciones musicales fueron adquiriendo cada día mayor relieve en la liturgia del Templo.
El cristianismo ha heredado el aprecio por la música en el culto: «La tradición musical de la Iglesia universal constituye un tesoro de valor inestimable que sobresale entre las demás expresiones artísticas, principalmente porque el canto sagrado, unido a las palabras, constituye una parte necesaria o integral de la liturgia solemne» (Conc. Vaticano II, Sacrosanctum Concilium, n. 112).
En el v. 3 Semeí no aparece en el texto hebreo, pero lo atestiguan varios manuscritos griegos y es coherente con el v. 17. Como dice a continuación los hijos de Yedutún eran seis (v. 6).