COMENTARIO

 1 Cro 29,10-19 

La oración de David es un bello canto de acción de gracias, que concuerda más con la liturgia solemne del Templo reconstruido tras la deportación de Babilonia que con la sobriedad ceremonial que cabe suponer en tiempo de David. Consta de tres partes: una alabanza solemne a la soberanía y al poder de Dios (vv. 10-13), un reconocimiento humilde de la limitación de la persona y posesiones del orante, ya que todo es donación de Dios (vv. 14-17), y una petición para perseverar siempre con corazón íntegro (vv. 18-19). En esta plegaria David deja su testamento de hombre piadoso y queda como modelo para todos los israelitas que vengan después.

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