COMENTARIO

 1 Cro 29,23-25 

La proclamación de Salomón, según estos datos, fue pacífica y no tuvo que superar ninguna oposición; ni siquiera se menciona a Adonías (cfr 1 R 2,13-25). Lo único que importa es que tuvo lugar dentro de una solemne liturgia en la que también fue ungido el sacerdote Sadoc (29,22). El reinado de Salomón comienza como modelo de gobierno teocrático, pues el trono de Israel es ahora «el trono del Señor» (v. 23). «Entre los israelitas, los reyes y sacerdotes lo eran por una unción material de aceite; no que fuesen ambas cosas a la vez, sino que unos eran reyes y otros eran sacerdotes; sólo a Cristo pertenece la perfección y la plenitud en todo, él, que vino a dar plenitud a la ley» (Faustino Luciferano, De Trinitate 39). Los cristianos, por la unción recibida en el sacramento del Bautismo y de la Confirmación, participan de la misión de Jesucristo: «Por la Confirmación, los cristianos, es decir, los que son ungidos, participan más plenamente en la misión de Jesucristo y en la plenitud del Espíritu Santo que éste posee, a fin de que toda su vida desprenda “el buen olor de Cristo” (cfr 2 Co 2,15)» (Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1294).

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