COMENTARIO

 2 Cro 8,7-18 

Salomón organizó su gobierno con gran pericia (cfr 1 R 9,20-28) tanto en el comercio como en la administración interna. El relato contiene dos detalles significativos de la doctrina del libro. El primero, que Salomón nunca empleó a los israelitas en los trabajos penosos de construcción (cfr en cambio 1 R 5,27). El segundo, que edificó un palacio para la hija del faraón con quien se había casado (cfr 1 R 3,1; 9,16.24) no como regalo, sino por razones religiosas, para preservar al Templo y al palacio real de la impureza que llevaba consigo la estancia de una mujer pagana. Con estas dos decisiones Salomón se comporta como defensor de los suyos y como piadoso observante de las leyes cultuales. Fue modelo en todo porque obró «como había ordenado Moisés» (v. 13), y hasta en la distribución de los turnos a los sacerdotes y levitas se ajustó a lo establecido por David, su padre (vv. 14-15).

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