COMENTARIO

 2 Cro 14,1-16,14 

El reinado de Asá está narrado siguiendo los datos del libro de los Reyes (1 R 15,9-24), pero introduciendo las modificaciones oportunas para resaltar de nuevo la retribución personal e inmediata: en los diez primeros años «el país gozó de tranquilidad» (13,23) porque «Asá obró lo bueno y recto a los ojos del Señor» (14,1), y así continuó hasta el año trigésimo quinto de su reinado (15,19). Pero, a partir del año trigésimo sexto (16,1), las cosas cambiaron: el rey saqueó los tesoros del Templo (16,2), hizo una alianza con el rey sirio (16,3) y declaró la guerra a las ciudades de Israel (16,4). Como consecuencia de ello, el año trigésimo noveno Asá enfermó gravemente, no recurrió al Señor y murió (16,12).

La determinación cronológica de treinta y cinco años buenos y cinco catastróficos suman el número significativo de cuarenta, es decir, un ciclo vital completo que dejó paso a un nuevo periodo con un nuevo rey. Cada ciclo y cada rey heredan la promesa de protección divina con todas las características positivas que conlleva, pero no el lastre de los pecados de los antepasados.

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