COMENTARIO

 2 Cro 15,1-19 

La reforma religiosa llevada a cabo por Asá (vv. 8-18) fue radical: eliminó la idolatría e impulsó el culto verdadero (v. 8; cfr 14,1-2), convocó en asamblea litúrgica a todos sus súbditos para renovar la Alianza (vv. 9-15) y llegó incluso a destituir a su abuela de la dignidad de reina madre (v. 16). El discurso profético de Azarías (vv. 2-7) resume la enseñanza de esta sección: «Si le buscáis [al Señor] se dejará encontrar; pero si le abandonáis, Él os abandonará» (v. 2). Estas palabras fueron el motor de la reforma, que se concretó en destruir todo signo idolátrico (v. 8), restaurar el altar que estaba ante el vestíbulo y comprometerse a buscar al Señor con todo empeño (v. 12). Buscar al Señor es el único camino para alcanzar la salvación y la verdadera alegría: «Que se alegren y se gocen todos los que buscan al Señor» (Sal 70,5). Y buscar al Señor Jesús ha de ser el empeño de todo buen cristiano. «En este esfuerzo por identificarse con Cristo, he distinguido como cuatro escalones: buscarle, encontrarle, tratarle, amarle. Quizá comprendéis que estáis como en la primera etapa. Buscadlo con hambre, buscadlo en vosotros mismos con todas vuestras fuerzas. Si obráis con este empeño, me atrevo a garantizar que ya lo habéis encontrado, y que habéis comenzado a tratarlo y a amarlo, y a tener vuestra conversación en los cielos» (S. Josemaría Escrivá, Amigos de Dios, n. 300).

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