COMENTARIO
La alianza con Ajab, rey de Israel, y la batalla contra Siria (vv. 2-27) están tomadas casi al pie de la letra de 1 R 22,3-36. Dentro de la doctrina del Cronista se resalta la intervención del profeta Miqueas, hijo de Yimlá. La palabra del Señor, transmitida por el profeta del Señor, es infalible y siempre se cumple.
Este profeta es distinto de Miqueas de Moréset cuyo libro se conserva entre los profetas menores. Las palabras del v. 16 son una llamada a la responsabilidad del monarca sobre su pueblo; son un eco de la petición que había hecho Moisés para que Josué gobernara al pueblo (Nm 27,17) y de la denuncia de los malos pastores hecha por Ezequiel (Ez 34,5). En el Evangelio se encuentra la misma fórmula: «Como ovejas que no tienen pastor» (Mt 9,36; Mc 6,34), para indicar la situación de abandono en que Jesús encontró a sus oyentes.
Josafat se salvó milagrosamente no tanto por sus gritos como relata 1 R 22,32, sino porque el Señor escuchó su plegaria e intervino en su favor (v. 31). La actitud piadosa de Josafat borró el delito de la alianza con Ajab (v. 1) y fue la razón de que saliera ileso del combate. De nuevo resplandece la retribución inmediata, pues el Señor castigó a Ajab y liberó a Josafat.