COMENTARIO

 2 Cro 22,1-12 

Los reinados de Ocozías y de Atalía fueron también muy negativos para Judá tanto en el aspecto religioso como en el político. El relato sobre Ocozías está inspirado en 2 R 8,25-27; 9,27-29 poniendo el acento en que las desgracias del pueblo fueron causadas por los delitos del rey, en concreto por los pactos establecidos con Ajab, rey de Israel. La muerte de Ocozías está narrada con toda intención: fue «cosa de Dios» y llevada a cabo por Jehú a quien «el Señor había ungido» (v. 7).

Los crímenes de Atalía, la única mujer que reinó sobre Judá (vv. 10-12), reflejan la crisis profunda de la dinastía davídica. En esta narración, que sigue muy de cerca el texto paralelo de 2 R 11,1-3, se ensalza la figura de Yehoseba, hija del rey Joram y, por tanto, hermana de Ocozías, por parte de padre. Ella, salvando a Joás, garantizó la permanencia de la dinastía davídica. El Cronista subraya que era esposa del sacerdote Yehoyadá, mostrando así que el sacerdocio y el Templo tuvieron un papel relevante en momentos de crisis.

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