COMENTARIO

 2 Cro 23,1-21 

La proclamación de Joás como rey y la muerte de Atalía formaban parte del designio divino de salvación; ambos episodios están narrados siguiendo de cerca el texto paralelo de Reyes (2 R 11,4-20), pero con pequeños matices para subrayar el papel importantísimo de los sacerdotes y del Templo: Yehoyadá, como sacerdote (22,11; 23,8.11), reunió a los levitas (v. 2) haciéndoles partícipes de la trama contra Atalía, puesto que, como encargados de revisar la ceremonia de proclamación, eran los únicos que podían entrar en el Templo (vv. 4-8).

Después de la desaparición de Atalía, el mismo Yehoyadá llevó a cabo una reforma entre los ministros del culto, acomodándose a las antiguas disposiciones de David (vv. 18-19). Una vez más los sacerdotes garantizaron la permanencia de la dinastía davídica y del Templo.

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