COMENTARIO
«Pueblo llano» (cfr vv. 20.21). Literalmente el «pueblo de la tierra», que en griego traduce aquí simplemente por laós. De esta palabra viene «laico», que significa el que pertenece al pueblo sin tener una especial consagración. En la Nueva Alianza, los cristianos, al participar de la función sacerdotal de Cristo por la fe y el Bautismo, participan en la vocación sacerdotal del Pueblo de Dios: «Cristo el Señor, Pontífice tomado de entre los hombres, ha hecho del nuevo pueblo “un reino de sacerdotes para Dios, su Padre” (Ap 1,6). Los bautizados, en efecto, por el nuevo nacimiento y por la unción del Espíritu Santo, quedan consagrados como casa espiritual y sacerdocio santo» (Conc. Vaticano II, Lumen gentium, n. 10).