COMENTARIO
Destaca la generosidad de esta primera comunidad judía. Su establecimiento en Jerusalén y en las ciudades de Judá se ve aquí como una nueva toma de posesión de la tierra por parte del pueblo; allí llega «todo Israel». El autor sagrado no recuerda ni las penalidades del camino ni las dificultades que lógicamente hubieron de sufrir para establecerse. Lo que cuenta, en definitiva, es el hecho de haber dejado Babilonia y haber entrado en la tierra, haber sido los primeros en tomar posesión de ella.