COMENTARIO
Ya en la primera expedición el número de levitas era sorprendentemente reducido (cfr 1,40). Ahora se requiere una intervención específica de Esdras para reclutarlos, y el hecho de que se unan a la caravana se considera un favor divino (v. 18). Es probable que éstos tuviesen mejores condiciones en Babilonia que en Jerusalén. En la narración del viaje queda reflejada la confianza que Esdras y sus acompañantes tienen en el Señor, hasta el punto de que, para que no apareciesen siquiera signos de lo contrario, prescinden de la posible protección y ayuda que pudieran haber obtenido del rey (vv. 21-23). La atención, con todo, se centra especialmente en la enorme cantidad de oro y plata que llevan consigo al Templo del Señor (vv. 24-30). Suponía al mismo tiempo una aportación económica importante para la comunidad de los repatriados.