COMENTARIO
Judas es consciente de que él solo no puede mantenerse frente al poder militar del imperio sirio, aunque haya alcanzado la independencia en materias religiosas. Aspira a la independencia política, y sabedor de que el poder de Roma se está imponiendo en Oriente y Occidente busca la alianza con Roma. Quizá Judas no es tan consciente de que la ayuda que Roma presta a los reinos sometidos a otros imperios tiene el precio de someterse a su yugo. En cualquier caso parece que era lo más conveniente en aquellas circunstancias, y la alianza con Roma se ve en 1 M como un dato muy positivo que honra la memoria de Judas. Para el autor de 1 M la admiración hacia Roma recae sobre todo en sus victorias en países lejanos como España, o sobre los enemigos de Israel como los sirios (vv. 2-13). Después muestra su admiración por la forma de gobierno de Roma (vv. 14-16). Aunque las informaciones no son del todo exactas sirven para contrastar con el despotismo ejercido por los seléucidas.
La alianza con Roma se hace según las costumbres establecidas y de forma solemne. 1 M la presenta como un verdadero tratado internacional de alianza mutua. Sin embargo, para los romanos, dada la escasa importancia de Judea y el hecho de que falte el aval religioso, quizá no era sino un simple pacto de amistad. Los negociadores judíos son personas insignes: sobre el padre de Eupólemo, véase 2 M 4,11; sobre el de Jasón, 2 M 6,18-20. Los resultados obtenidos por la legación son satisfactorios, pero con ello Judea entra en el juego de la política romana. Al final sólo le traerá complicaciones y el desastre, pero en ese momento suponía la posibilidad de la independencia frente a Siria.