COMENTARIO
La época de Simón se caracteriza por ser aquella en la que Judea alcanza plena independencia política como nación. Judas Macabeo y su hermano Jonatán habían preparado el camino: el primero consiguiendo la autonomía religiosa, y el segundo la dirección no sólo en asuntos religiosos sino también en cuestiones políticas y militares. Pero Judea seguía siendo parte del imperio sirio, y en Jerusalén la Ciudadela seguía estando ocupada por una guarnición de tropas y mandos sirios. Con Simón Macabeo van a cambiar las cosas.
Simón comienza pidiendo al pueblo su elección (13,1-11) y, una vez conseguida, se enfrenta a Trifón que por su parte ataca Judea y da muerte a Jonatán al que tenía prisionero (13,12-30). Entonces Simón busca la amistad de Demetrio II, que dominaba en algunas regiones del imperio, y consigue de él la plena independencia política. Se adueña además de Gazara (Guézer) que le permite el acceso al mar, y toma la Ciudadela en Jerusalén (13,31-53). Todo esto motiva el encendido elogio que le tributa el autor de 1 M (14,4-15). Simón además renueva los tratados de paz con Roma y Esparta (14,16-24), y recibe la alabanza del pueblo en una amplia inscripción conmemorativa (14,25-49). Por su parte Antíoco VII, hijo de Demetrio II, antes de enfrentarse con Trifón, ratifica la independencia de Judea y permite a Simón que acuñe moneda propia (15,1-14). Entre tanto llega el reconocimiento de Roma en favor de Judea (15,15-24), pero Antíoco, receloso de aquella independencia, y a pesar del intento conciliador de Simón, decide atacar Judea (15,25-41). Ahora es Juan Hircano, hijo de Simón, quien logra detener a los enemigos (16,1-10). Pero la conspiración de uno de los hombres de Simón, Tolomeo, acaba con la vida del Macabeo y de sus hijos Matatías y Judas (16,11-17). Juan Hircano sin embargo la descubre a tiempo y consigue desarticularla quedando él al frente de los judíos (16,18-24).
Así acaba la historia de los Macabeos, los hijos de Matatías. Sus sucesores, a partir de Juan Hircano, son conocidos como los asmoneos; y su historia sólo la conocemos por fuentes extrabíblicas.