COMENTARIO

 1 M 15,25-41 

Como era previsible, una vez en Palestina y viendo quizá que Trifón no puede resistirle, Antíoco se retracta de sus concesiones a Simón y rechaza la ayuda que éste se dispone a prestarle. Sin embargo, Antíoco trata a Simón como a un invasor, no como a un súbdito rebelde (vv. 28-29). Simón a su vez le responde desde una situación de igualdad, dispuesto a pagar únicamente por Jope y Gazara, que no pertenecían al territorio de Judá, ni a los distritos cuya administración le había concedido Demetrio (cfr 11,34.57), pues Simón consideraba estos últimos como tierra patria por derecho propio. Tras la huida de Trifón al norte de Siria —1 M no informa de cómo pudo conseguirlo— Antíoco manda atacar Judea por la parte occidental; pero el estratega Cendebeo, desconocido en otras fuentes (v. 38), se dedica más bien a saquear la zona. Lo más que consigue es instalarse en Cedrón, a pocos kilómetros al sur de Yamnia.

Volver a 1 M 15,25-41