COMENTARIO

 2 M 4,30-38 

El talante sacrílego de Menelao queda reflejado en el robo de los objetos del Templo que acaban vendidos en los mercados de las ciudades paganas. Sorprende la reacción del rey Antíoco ante la muerte de Onías, y quizá hay que pensar que el rey aprovecha la ocasión para deshacerse de Andrónico. El autor sagrado, en cambio, cuenta así las cosas para resaltar la bondad de Onías y la estima que le tenía incluso el rey. El relieve de la figura de Onías como intercesor por el pueblo vuelve a aparecer en la narración de un sueño de Judas Macabeo (cfr 15,12), y es muy probable que a él se refiera Dn 9,26-27, cuando ve en la «supresión de un ungido» el comienzo del cumplimiento del juicio de Dios.

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