COMENTARIO
Del texto se desprende que Dios trata a su pueblo como un padre a su hijo: le castiga para corregirlo (cfr Dt 8,5). No sucede así, según el autor de 2 M, con los pueblos paganos. En el Nuevo Testamento encontramos también la enseñanza de que las tribulaciones presentes sirven como corrección paterna de parte de Dios (cfr Hb 12,6; Ap 3,19). Pero cuando en el Nuevo Testamento se habla del retraso del castigo divino se entiende que no es para que el hombre culmine su pecado, sino porque Dios espera y da tiempo cara a su conversión (cfr Rm 2,4-5; 2 P 3,9). Sin embargo, se puede llegar a «colmar el pecado», como los judíos que rechazaron a Cristo (cfr Mt 23,32) o los que impedían la propagación del evangelio (1 Ts 2,16). Pero incluso en esos casos no se niega la posibilidad de conversión.