COMENTARIO

 2 M 11,1-15 

La batalla de Bet-Sur ocurrió en el año 164 a.C., viviendo todavía Antíoco IV y antes de la purificación del Templo (cfr 1 M 4,26-35). Habría que situarla cronológicamente después de 2 M 8,36. Antíoco IV había preparado una expedición a Persia, dejando a Lisias al frente del gobierno y como preceptor de su hijo Antíoco V (cfr 1 M 3,32-36). Al morir inesperadamente el rey en aquellas regiones (cfr cap. 9), Lisias debe acudir a Antioquía a pesar de no haber vencido la resistencia judía; pero sin duda se va con ánimos de volver (cfr 1 M 4,35). Parece ser que apremiado al mismo tiempo por los romanos, a los que han acudido los judíos (cfr 2 M 11,34-38), les concede a éstos un respiro de paz (cfr 1 M 6,55-63). Es entonces cuando a finales del año 164 a.C. tiene lugar la purificación del Templo. Tanto en 1 M como aquí se resalta la victoria de Judas, pero desde distinta perspectiva. En 1 M 4,36 como precedente inmediato que posibilita la recuperación y purificación del Templo; aquí como motivo que obliga a Lisias a ofrecer la paz a los judíos (vv. 13-15).

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