COMENTARIO
La carta de Lisias (vv. 11,16-21), la del rey a los judíos (vv. 27-33), y la de los romanos (vv. 34-38) están datadas en el año 164 a.C. y responden bien a la situación creada tras la batalla de Bet-Sur. En cambio la carta del rey a Lisias (vv. 22-26) no lleva fecha y responde mejor al contexto de las negociaciones tras la segunda campaña de Lisias (cfr 13,1-26; 1 M 6,28-63). El autor de 2 M trae juntas las cuatro por la afinidad de contenidos. Con ellas se permitía a los judíos vivir según sus costumbres, y que quienes estuviesen en lugares ocultos pudieran volver a las ciudades (cfr v. 29).