COMENTARIO

 2 M 15,17-27 

El hagiógrafo sólo parece querer poner la atención en los medios espirituales que se emplean para preparar y dar la batalla. Lo que preocupa realmente a Judas y a sus soldados son las cosas de Dios (vv. 17-18), y aparece con toda claridad que la victoria es de Dios (vv. 21.27). Algo parecido sucede en la vida cristiana, en la que la lucha no es contra enemigos armados sino contra el pecado.

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