COMENTARIO

 2 M 15,28-36 

El macabro tratamiento que se da al cadáver de Nicanor se ha de comprender teniendo en cuenta la mentalidad de aquella época, en la que, entre los judíos, todavía regía la ley del talión. La complacencia del autor sagrado al narrar tal hecho refleja su convencimiento, expresado a lo largo de todo el libro, de que hay una relación entre el pecado y el castigo que se sufre por él (vv. 5-6.32). Por otra parte la descripción pertenece al estilo dramático con el que el autor sagrado quiere presentar su narración; quizá por eso señala la relación con el «día de Mardoqueo» en la que se celebra la venganza judía contra sus enemigos en Babilonia (cfr Est 9,1-19). Desde la consideración cristiana se trata de una etapa ya superada por el progreso de la revelación (cfr Mt 5,43-45).

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