COMENTARIO

 Jb 9,9 

La mención de estas constelaciones refleja que el poder creador de Dios abarca todos los seres que percibimos con los sentidos, como los montes, los astros, los cielos y los mares, incluidos los que tenían carácter mitológico y eran tenidos como divinidades entre los pueblos vecinos de Israel.

Con frecuencia los Santos Padres han subrayado que este v. 9, junto con 38,31-32, muestra cómo todas las cosas, aun las que algunos consideran con poderes sobre el hombre, han sido creadas por Dios y están sometidas a Él. Así, San Gregorio de Nisa, en su polémica contra los arrianos, enseña que los nombres de las constelaciones no suponen ningún poder sobre las personas: «Dios no sólo ha contado el número de las estrellas sino que las llama por su nombre. Esto significa que su conocimiento preciso alcanza a las cosas más pequeñas, y que las conoce una a una como al hombre». (Contra Eunomium 2,435-436). La enseñanza en definitiva es clara: Dios está por encima de todo.

Los nombres de las estrellas «Osa», «Orión», y «Pléyades», que tienen su origen en la mitología griega, son los que utiliza la versión griega y la Vulgata como traducción de los Ais, Quesil, Quimah del texto hebreo, que provienen de la mitología babilónica. Las «Cámaras del Sur» forman otra constelación desconocida en la mitología griega.

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