COMENTARIO
Mediante preguntas retóricas que afirman con rotundidad lo que parecen poner en duda, Job pide a Dios que le trate como lo que Él es, no como los hombres. La diferencia esencial entre Dios y el hombre es una de las enseñanzas más notables de la Biblia (cfr Os 11,9; Sal 50,21) y también del libro de Job: los amigos interpretan las acciones divinas y la retribución al modo humano; Job, en cambio, incluso en las frases más atrevidas, insiste en que Dios no es como las criaturas; el juicio de Dios no puede ser como el juicio de los hombres. Santo Tomás, al comentar estos versículos, explica que ante Dios el sufrimiento no es una prueba para descubrir la inocencia o culpabilidad del que sufre: «A veces cuando un inocente es acusado, el juez le somete a algún tormento para descubrir la verdad; pero la razón que podría justificar esa decisión es que el conocimiento humano es imperfecto» (Expositio super Iob 10,4).