COMENTARIO

 Jb 10,16-22 

«Si me levanto» (v. 16). Suponemos que el sujeto en primera persona es Job que se siente débil y agazapado como el león ante un cazador potente. Pero el texto original es muy complicado, pues en hebreo el verbo está en tercera persona, y en griego no se menciona la acción de levantarse. La Neovulgata, influida por la Vulgata, lee: si superbia extollar («si por soberbia me enalteciera»), entendiendo el posible castigo como efecto del orgullo. Tanto en esta interpretación religiosa como en una lectura literal, es evidente que la imagen de la caza refleja con cuánta crudeza parece comportarse Dios con el hombre, que queda tan indefenso como la presa ante el cazador.

En esta situación de angustia, Job se siente desesperado y pide aguardar la muerte sin que Dios se fije en él (vv. 20-22), pues sólo lo hace para castigarle.

Las expresiones crudas de este discurso de Job reflejarían la imagen de un Dios justiciero y vengador. Sin embargo, Dios no utiliza el sufrimiento como instrumento de castigo por el pecado, sino que actúa como quiere de forma incomprensible para la criatura. En esa libre voluntad divina actúa también su cuidado por el hombre en el seno materno y su desvelo por el pueblo como «padre compasivo y misericordioso, lento a la cólera y rico en misericordia y fidelidad» (Ex 34,6).

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