COMENTARIO

 Jb 11,2 

Alude Sofar a un principio de sabiduría popular frecuentemente formulado en el libro de los Proverbios: «En el mucho hablar no faltan culpas» (Pr 10,19; cfr también 13,3; 17,27). Ahora bien, este principio que condena la locuacidad —en cuanto que a menudo ésta es ocasión de ocultar la verdad— no es empleado aquí rectamente. Su aplicación pierde valor ya que Sofar olvida el sufrimiento de Job e interpreta las palabras de éste como una mofa. Sólo busca acusarle, haga lo que haga: si calla, porque acepta su culpa; si habla, porque es charlatán. De este modo, aunque el texto no enjuicia directamente la actitud de Sofar, deja entender que está faltando a la verdad sobre la realidad de Job. De ahí que San Gregorio Magno condene la hipocresía de este modo de proceder cuando comenta: «El valor de la ciencia se pierde cuando no se aplica con rectitud. En concreto, es cierto que el hombre locuaz no es justificado, pero no todo el que habla es charlatán. Esa sentencia verdadera, si sólo se aplica para condenar la virtud de los buenos, pierde su valor; y con frecuencia revierte contra quien la pronuncia» (Moralia in Iob 2,10,2).

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