COMENTARIO

 Jb 12,1-14,22 

Con este largo discurso Job da respuesta a Sofar y a la vez a las propuestas de los tres amigos. Las afirmaciones que hace Job darán pie a continuación a una nueva ronda de intervenciones. En ellas los amigos repetirán una y otra vez la misma doctrina de la retribución entendida de modo mecánico. Job, en cambio, aporta ahora algunas pistas de reflexión más novedosas sobre el modo de intervenir el Señor en la vida del hombre. Intensifica el diálogo con Dios, mientras que los amigos pasan a un segundo plano.

El discurso consta de dos partes simétricas, cada una de las cuales contiene una sección breve dirigida a los amigos y otra más larga centrada en Dios. En la primera parte Job se encara con sus amigos (12,1-3) y les hace ver que la creación entera muestra que no hay una lógica en la retribución sino que Dios actúa como quiere (12,4-12); a continuación, ensalza en un amplio himno el dominio de Dios sobre las criaturas y su soberanía absoluta, independiente de toda norma (12,13-25). En la segunda, se encara de nuevo con los amigos (13,1-2) y contrapone su experiencia de dolor con la más acomodada de sus oponentes (13,3-19). Luego se dirige directamente a Dios (13,20-14,22). En este intenso coloquio, elaborado con lenguaje forense, Job insiste en atribuir al Señor la responsabilidad de las desgracias que padece.

Volver a Jb 12,1-14,22