COMENTARIO
Job reivindica para sí la misma sabiduría de la que hacen gala los amigos; él ya conocía los argumentos que han expuesto y, a pesar de ello, sigue sufriendo. Por eso busca una respuesta distinta e interpela a Dios para que se la dé a conocer. No le bastan los razonamientos humanos; de ahí que haya que seguir buscando perspectivas nuevas. Éstas vendrán en efecto de la Revelación. Su luz nos estimula a no quedar satisfechos con lo ya conseguido, como recuerda San Juan Pablo II: «La Revelación introduce en nuestra historia una verdad universal y última que induce a la mente del hombre a no pararse nunca; más bien la empuja a ampliar continuamente el campo del propio saber hasta que se dé cuenta de que no ha realizado todo lo que podía, sin descuidar nada» (Fides et ratio, n. 14).