COMENTARIO
Esta máxima sapiencial era aceptada sin discusión, como se ve en el discurso del joven Elihú (cfr 32,7): la experiencia, sin duda, acrisola el saber. Pero aquí es además un recurso literario para introducir un himno que ensalza la sabiduría y fortaleza de Dios. Así pues, el autor sagrado va subiendo poco a poco desde la consideración de las realidades naturales, cuya observación constituye una fuente de conocimiento (vv. 7-12), hasta la sabiduría de Dios, que domina la naturaleza y dirige las acciones de los hombres (vv. 13-25). Fray Luis de León, comentando juntos los vv. 12-13, escribe: «Es de advertir que de los ancianos dice: en los ancianos sabiduría, y no dice más. Pero de Dios: con Dios sabiduría y también fortaleza. Porque lo que hay en los hombres es parte y venido de otra parte, más en Dios es el todo y no recibido de otro, sino suyo y propio» (Expositio libri Iob 12,13).