COMENTARIO
Después de repetir la reivindicación del principio (vv. 1-2; cfr 12,2-3), el discurso se torna agresivo contra los amigos y les emplaza a un juicio sobre Dios y con Dios. Abundan las expresiones severas: unas veces exigiendo a sus amigos que callen y dejen de proferir falsedades (vv. 4-5); otras, haciéndoles ver que en el discurso sobre Dios no cabe la mentira (vv. 7-9) y, sobre todo, mostrándoles que en este debate él se juega la vida (vv. 14-16), no sólo el prestigio de ser sabio.
La idea del pleito judicial se va haciendo reiterativa: no se trata tanto de juzgar entre Job y sus amigos, sino de entablar una causa independientemente, primero entre Dios y los amigos, y finalmente entre Dios y Job. A este pleito estará dedicado el resto de esta parte del discurso, cargado de sorprendente audacia (13,20-28).