COMENTARIO

 Jb 14,3-6 

Aquí Job responsabiliza a Dios de la debilidad del ser humano. El hombre no es capaz de prolongar el plazo de su vida, ni de alcanzar cotas de pureza; ni siquiera es responsable de su inclinación al mal. «Considerando el santo varón nuestra fragilidad dijo: El hombre nacido de mujer, corto de días, está lleno de muchas miserias. Como si dijera más claramente: ¿qué fortaleza va a tener en sí mismo el que ha nacido de la fragilidad? (…) Como flor brota y se marchita. Como flor brota porque sale de la carne, pero se marchita, porque vuelve a la podredumbre. (…) Perdido el amor del creador, se perdió el calor del corazón y permaneció solo en la frialdad de la iniquidad» (Lathcen, Ecloga de Moralibus Iob 11). Desde Orígenes, la tradición ha comentado con este texto las consecuencias del pecado original; lo suele explicar junto al Salmo 51,7: «En culpa nací, y en pecado me concibió mi madre».

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