COMENTARIO

 Jb 15,35 

El proverbio final de este discurso insiste una vez más en el fracaso inevitable del impío, aplicado con crudeza al dolorido Job. Esta formulación feliz bajo la imagen de la mujer que da a luz lo que previamente engendró vuelve a aparecer con pequeñas variantes en el Salmo 7,15 y en la carta de Santiago, cuando enseña el recorrido del alma que comienza cediendo a la concupiscencia y termina en la muerte espiritual: «La concupiscencia, cuando ha concebido, da a luz al pecado y éste, una vez consumado, engendra la muerte» (St 1,15).

Volver a Jb 15,35