COMENTARIO
El texto hebreo de este versículo es ambiguo porque en la primera parte el sujeto del verbo no está expreso y podría parecer que es Dios quien oprime a Job hasta el agotamiento. Sin embargo, parece más lógico suponer que el sujeto es el dolor mencionado en el versículo anterior, como hace la Vulgata. El paso de la tercera persona a la segunda en un mismo versículo denota la oscilación de los sentimientos frente a la realidad dolorosa que padece y en relación a Dios con quien dialoga. Santo Tomás explica cómo el dolor intenso merma la capacidad de raciocinio: «El dolor me ha impedido usar la razón con facilidad y libertad, como antes solía hacer. Porque, cuando hay un dolor vehemente en los sentidos, conviene que los deseos del alma eviten cualquier consideración intelectual» (Expositio super Iob 16,7).