COMENTARIO

 Jb 17,6 

«Me ha hecho hablilla de la gente» (cfr Sal 44,15). Se trata de una expresión que refleja la alta consideración que tenían los israelitas de sí mismos. Llegar a ser burla de otros pueblos era una de las mayores desgracias (cfr Sal 79,4; 80,7; Jb 30,9) porque equivalía a sentirse abandonado por Dios. San Agustín, que presenta a Job como prefiguración de la Iglesia, aplica este versículo a las persecuciones: «Me has hecho hablilla de la gente, a mí, al hombre que redimiste, es decir, a la Iglesia de la que hablarán las naciones o que los judíos hablarán de ella a las naciones» (Adnotationes in Iob, 17,6).

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