COMENTARIO
El texto hebreo utiliza el plural: «Cuándo pondréis fin (…), reflexionad (…), vuestros ojos», quizá en señal de respeto a Job, o más probablemente porque el autor sagrado ha querido dar a este discurso un aire más académico que amistoso, y supone que hay unos oyentes que se unen a las opiniones de Job. La versión griega ya lo cambió al singular, que es más acorde con el contexto de diálogo con Job.
La mayor acusación que se puede hacer a un sabio es la falta de reflexión. Fray Luis de León explica: «[Bildad] le dice [a Job] que se le va todo en hablar, y que como no atiende a lo que le dicen, no entiende. Que lo entienda primero una vez y que después hable si tiene qué» (Expositio libri Iob 18,2).