COMENTARIO
«Mi error quedaría sólo para mí». Job llega a aceptar una falta o un error, pero nunca un delito o un pecado. Y en todo caso —viene a decir—, eso sería cosa suya, en la que ni los amigos deben intervenir ni tienen derecho a condenar. Job se queja de que los amigos se sirvan de la sabiduría no para ayudar, sino para echarle en cara sus deficiencias. «Toda nuestra ciencia, comenta San Gregorio aplicando estos versículos a los herejes, no está en vosotros porque está contra vosotros, engreídos de soberbia. En cambio, mi ignorancia está sólo para mí, porque no me atrevo a escudriñar ninguna cosa de Dios con soberbia, sino que me mantengo humildemente en la verdad. Los herejes desean saber muchas cosas para fomentar su soberbia, y para aparecer doctos contra los fieles y los humildes» (Moralia in Iob 3,14,28).