COMENTARIO
En esta súplica a los amigos se utiliza la misma fórmula que aparece en los Salmos para dirigirse a Dios: «Ten piedad de mí, Dios mío, ten piedad de mí» (Sal 57,2; cfr 9,14; 31,10, etc.). Job pide que sus amigos tengan misericordia de él ante la desgracia y que no le atormenten con sus acusaciones como poniéndose en lugar de Dios. La verdadera amistad implica la misericordia: «La misericordia se identifica con la superabundancia de la caridad que, al mismo tiempo, trae consigo la superabundancia de la justicia. Misericordia significa mantener el corazón en carne viva, humana y divinamente transido por un amor recio, sacrificado, generoso» (S. Josemaría Escrivá, Amigos de Dios, n. 232).