COMENTARIO
Viene ahora un discurso de Job que tiene rasgos nuevos: en los anteriores contraponía su experiencia del sufrimiento a la doctrina tradicional de la retribución; en éste contrapone la experiencia de que hay impíos a los que les va bien hasta su muerte, y piadosos que sufren toda clase de desgracias. Job pretende rebatir así la doctrina de los amigos con argumentos semejantes a los suyos. Resulta de este modo un discurso más sereno, pero también más frío y académico.
En la introducción Job solicita la atención de los interlocutores, que deben escuchar su argumentación antes de rebatirla (vv. 1-6). En el cuerpo del discurso describe primero la prosperidad de los malvados, a los cuales no les afecta ninguna disposición divina, pues ni Dios mismo parece preocuparse de su comportamiento, ni ellos hacen nada por conocer los caminos de Dios (vv. 7-18). A continuación señala la despreocupación de los impíos por el futuro: ni les afecta que los hijos tengan que pagar por las culpas de los padres (vv. 19-22), ni les importa lo que pueda acaecerles en el momento de morir (vv. 23-26). La conclusión es incuestionable: sus amigos enseñan la teoría de la precariedad de los bienes del malvado, pero la experiencia muestra lo contrario, que el impío siempre encuentra resquicios para escapar de los desastres y con facilidad se mantiene en su abundancia (vv. 27-34).