COMENTARIO
Este nuevo discurso de Job es tan largo y, sobre todo, tan denso, que muchos comentaristas actuales han sospechado que el texto original era diferente al actual: unos han propuesto que el cap. 24 debió de pertenecer a otro discurso de Job; otros muchos han asignado la sección de 24,18-25 a uno de los amigos, generalmente a Sofar, que inesperadamente no interviene, según el texto actual (cfr Introducción). Se basan además en que el contenido de esa perícopa contrasta con la enseñanza de los anteriores discursos de Job y es más coherente con la de los amigos. Por nuestra parte, pensamos que, a pesar de las dificultades que entraña, es preferible explicar el texto tal como ha llegado hasta nosotros, a no ser que haya testimonios textuales que justifiquen cambios de secciones de un lado a otro, cosa que no sucede en este caso.
El discurso tiene dos partes. La primera (cap. 23) contiene un deseo intenso de entablar un pleito directo con Dios, que parece mostrarse huidizo; cuadra con los anhelos de Job expuestos antes. La segunda (cap. 24) es una exposición del actuar cruel de los malvados hacia los más pobres (vv. 1-17), y de cómo Dios castiga a aquéllos inmediatamente con la muerte (vv. 18-25). Job no ha sentido ese castigo, por lo que resultan falsas las acusaciones que le hacía Elifaz (cfr 22,6-9).