COMENTARIO
Como resumen de todos los delitos de los malvados se señalan el asesinato, el robo y el adulterio; los tres que en el Decálogo están formulados escuetamente: no matarás, no cometerás adulterio, no robarás (cfr Ex 20,13-15; Dt 5,17-19), y que los profetas suelen condenar severamente (cfr Jr 7,9; Os 4,2). Aquí Job subraya que estos delitos se cometen de noche, dando a entender que los malvados piensan que Dios no se entera de ellos. San Gregorio Magno, en su comentario, entiende que al cometer estos pecados se intenta olvidar el juicio definitivo de Dios: «El adúltero cubre su rostro para no ser conocido y todo el que vive sintiendo u obrando mal cubre su rostro, porque con la perversidad de su obra o doctrina tiende a no ser conocido por Dios en el juicio postrero» (Moralia in Iob 3,16,51).